Fiesta patronal de Castejón de Tornos
En las fiestas patronales en honor al Eccehomo de Castejón de Tornos la figura del “cofadre” (el cofrade)sigue siendo muy importante en la organización de los preparativos. Cada año un miembro de la cofradía del Santo Eccehomo se encarga de “hacer la fiesta” ayudado por la comisión, y pasa el relevo al que entrará al año siguiente mediante el rito de “el traslado”, presentándose en su casa acompañado del estandarte y la música. Una tradición inmemorial se produce al finalizar la misa el día central de las fiestas: los cofrades se sitúan alrededor del altar mayor con cirios encendidos flanqueando al sacerdote, y también son ellos los que otro día llevan la imagen de San Miguel en la procesión hasta su ermita.
En esta fiesta, denominada también "fiesta del santo", se festejaba el 14 de septiembre al Ecce Homo. Las fiestas duraban tres días. Eran unas fiestas organizadas por completo por la Cofradía del Santo Ecce Homo (incluida la música). El prior era el que se encargaba de organizar la fiesta: había dos priores, el entrante y el saliente, que coincidían en los actos del año. Los cofrades, para sufragar la fiesta, recogían trigo por las casas y lo llevaban a vender para pagar los gastos, si faltaba algo se escotaba entre los mozos. Las cuentas de la cofradía se pasaban el ultimo día de fiestas.
La víspera
Se hacían completas o vísperas, un pasacalles por las calles y se tiraban morteros y cohetes por las calles (a las horas de misa, cuando salía la procesión y cuando empezaban las sesiones de baile).
Día de fiesta grande
Por la mañana bien pronto, casi de noche, se cantaba la Aurora (Rosario de la Aurora), consistía en ir a la iglesia y cantar con devoción. Se decía: "Levantaros jovenes y ancianos y andar a la iglesia a hacer devoción y a ofrecerle al santo Ecce Homo por los beneficios que nos dio". En la misa participaban tres curas, salía la gente con la música y el estandarte a buscar el cofrade (al que se iba a buscar a casa) y luego al alcalde, y se iba a misa tocando un pasacalles. El prior hacía un refresco al que se marchaba con el estandarte, se daba un responso, y se tomaba. En la misa "se sacaba hacha", los cofrades con los cirios encendidos se colocaban entorno al cura en el altar, a la izquierda el prior primero y el segundo y, siguiendo, los demás cofrades (había de todas las edades, a algunos los apuntaban nada más nacer). Se daba el pan bendito al final de la misa. Las autoridades y los dos priores (que llevaban una banda) recibían un montenevado (pasta dulce) entero y a los demás migas que se repartían con el canastillo. Al tiempo que se pasaba la paz para adorarla (una estampilla plateada con un agujero para meter el dedo y portarlo). Hoy en día el pan bendito se da, pero en la puerta o cancel de la iglesia. Los músicos se colocaban en el coro.
También se hacía baile en la plaza por la tarde y la noche. En cuanto a la música, señalar que antaño iba el gaitero de Lanzuela acompañado por otra persona, uno llevaba un clarinete (gaita) y otro con un redoblante o tambor. También recuerdan al gaitero de Bello, el tio Valentín, o al de Navarrete. Más adelante el gaitero fue sustituido por las bandas de Burbáguena o Encinacorba, y en los últimos tiempos, diferentes grupos u orquestas de Fuentes Claras, El Poyo y Caminreal.
El segundo y tercer día se hacía procesión a la ermita de San Miguel con las banderas, el estandarte y la música, así como sesiones de baile por la tarde y noche.