Minas de hierro de Sierra Menera

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El yacimiento de hierro de Sierra Menera, uno de los más importantes de España, ha sido explotado desde época antigua. También constituye un espacio natural muy interesante. Se localiza en los actuales términos municipales de Ojos Negros y Setiles.


Historia

Los celtíberos y romanos controlaron el entorno de Sierra Menera mediante una serie de pequeños poblados defensivos desde donde se explotaban las minas y se realizaban las primeras fundiciones del mineral, constatadas a través de numerosos escoriales. Entre los siglos XVI al XIX la explotación de Sierra Menera abastecía de mineral a todas las fábricas metalúrgicas de Guadalajara, Cuenca y Albarracín, de las que se conservan restos muy interesantes en las provincias cercanas.

Durante el siglo XIX, tras la Ley de Minas de 1825, el yacimiento fue completamente fragmentado y compartimentado.

En 1900 volvió a ser unificado por la Compañía Minera de Sierra Menera, propiedad del empresario vasco Ramón de la Sota y Aznar. El objetivo de esta compañía era extraer el hierro de Ojos Negros y Setiles para transportarlo hasta los Altos Hornos de Sagunto, donde se realizaba la fundición del mineral.

En el año 1921 se inició la mecanización de las explotaciones y su explotación a cielo abierto con la adquisición de dos excavadoras frontales de vapor, continuando en las décadas siguientes con la instalación de una cinta transportadora para unir las dos vertientes de la sierra y trabajar al mismo tiempo en Setiles y Ojos Negros. En 1969 se instala una planta de trituración y clasificación del mineral y al año siguiente una plataforma de carga automática sobre el vagón. Gran parte de estos restos industriales todavía pueden ser contemplados in situ. Las minas cerraron en 1987, encontrándose actualmente abandonadas.

Valores naturales

La apariencia general de las minas de Ojos Negros es la de un conjunto montañoso completamente alterado por el hombre, que muestra sus entrañas a cielo abierto encajonadas entre taludes y profundas hondonadas. Abandonadas desde 1986 fueron uno de los más grandes yacimientos de hierro (limonita y goethita) de España.

Su origen es sedimentario. Según los geólogos partiendo de rocas ricas en carbonatos de hierro y magnesio del Ordovícico (Paleozoico); las aguas que se filtraban en las rocas disolvieron estos minerales y los concentraron en cuevas formando el yacimiento. El mineral es goetita, con pequeñas cantidades de hematites y otros. Reservas próximas a los 110 millones de toneladas.

En los montes próximos donde no llegaron las minas hay robledales (marojo y rebollo) que se están recuperando. En estos bosques hay interesantes especies singulares para la flora turolense propias de las montañas silíceas.


El origen de los depósitos de hierro

Durante la Era Paleozoica, hace entre 550 y 245 millones de años, la Península se encontraba predominantemente sumergida, formando parte de una extensa plataforma continental que recibía el aporte de sedimentos desde las tierras emergidas. Así, se iban acumulando arenas, arcillas y calizas, en función del nivel del mar en cada momento, formando unos extensos depósitos sedimentarios, amontonados unos sobre otros.

A medida que han transcurrido los millones de años, el peso de los materiales ha ido compactando los sedimentos de manera que, a mayor antigüedad, más metamorfizados se encuentran. Así, en los afloramientos más antiguos encontramos rocas compactas y duras formadas a partir de arenas, las cuarcitas, que adquieren una tonalidad blanquecina. Es el caso de la cresta de Sierra Menera (Atalaya) y el cerro de San Ginés. Poco a poco, en estas cuarcitas se va distinguiendo el tamaño de los granos de arena (como sucede en los Castillejos), y van dando lugar a rocas de menor dureza, como pizarras y esquistos, formadas a partir de limos y arcillas, en lugares más alejados de la antigua costa. Estas últimas entran ya en contacto con los materiales más modernos, del Triásico.

Dentro de esta Era, a finales del Periodo Ordovícico (hace unos 430 m.a.), se produjo el depósito de uno de los materiales más importantes de Sierra Menera, sin el cual el aspecto de su paisaje sería hoy totalmente distinto. Hablamos de los depósitos del mineral de hierro, en el denominado Piso Ashgilliense. Dicha acumulación se produce por un fenómeno no demasiado frecuente, lo que le ha dado una notable importancia como yacimiento a nivel nacional. El hierro, metal en forma oxidada, procede normalmente de los procesos de erosión y desintegración de otras rocas, en las que se encuentra contenido como impureza. Estos acúmulos están asociados al arrasamiento de un importante volumen de depósitos calizos que, al disolverse, dejaría poco a poco un residuo pardo-rojizo que iría ganando entidad con el tiempo. Es lo que en Geología se conoce como enriquecimiento supergénico.

Más tarde, estos depósitos se fueron cubriendo por otros destacando, ya en el Silúrico, una singular formación constituida por arcillas negras dotadas de pequeños fragmentos de cuarcitas amarillentas, y de aspecto céreo. Este afloramiento, marca un enorme contraste paisajístico allá donde aparece, generalmente dentro de los socavones mineros, y sugiere la presencia de procesos paleoerosivos y de arrastre de materiales diferentes, que acaban depositándose juntos.

Véase además

Bibliografía

  • Serrano González, Reyes (2006):Compañía minera de Sierra Menera. Inventario de la documentación conservada en el Archivo Histórico Provincia de Teruel (1900-1987). Zaragoza, Goberino de Aragón [Texto completo]