Peirón

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Peirón de San Pascual Bailón de Caminreal

La palabra “pairón” o “peirón”, según Julián Fuertes Marcuello, “es de origen griego y significa 'límite'”. Este autor localizó también la siguiente definición: “Provincialismo de Aragón (humilladero). Pilar con lápidas a veces o inscripciones conmemorativas, con cruces y pequeñas imágenes, que se hallan a la entrada de los pueblos y a la vera de los caminos”. En el diccionario de voces aragonesas de Jerónimo Borao se recoge la siguiente acepción: “Columna u obelisco que contiene alguna imagen y que se halla únicamente a la entrada de las aldeas: llámase también pairón”. Definición que se aproxima a la dada en el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (DRAE) cuando define humilladero como “lugar devoto que suele haber junto a las entradas o salidas de los pueblos y junto a los caminos, con una cruz o imagen”. Definición que se ajusta perfectamente a lo que nosotros denominamos peirón, aunque en este último caso no se define su forma concreta, pudiendo pues asimilar la definición de humilladero con lo que entendemos por peirón.

Pero la definición que hace Juan Francisco Esteban Lorente de humilladero aquilata bastante más lo que se conoce con ese nombre en Aragón: “Construcción, a modo de quiosco o baldaquino, abierto por todos sus lados, que sirvió para albergar la picota o rollo, que se emplazaba junto al camino principal, alejado de los núcleos de población (...) por encerrar la picota en su centro, en él se ejecutaban las penas civiles de muerte y azotes, se exponían en las 'horcas' de picota las cabezas de los ajusticiados, y además se cumplían otras penas de infamia de sentido pseudorreligioso”. En este sentido sería la presencia de la picota lo que definiría al humilladero aragonés.

A vueltas con el diccionario, cabe recordar como en la comarca del Jiloca no es extraño oír, refiriéndose a alquien que está parado o quieto en medio en lugar cuando debería estar haciendo algo, el reproche: “No estés ahí plantao como un peirón”. En el DRAE el verbo pairar, procedente del occitano antiguo, se equivale a “estar quieta la nave con las velas tendidas y largas las escotas”.

Bibliografía

  • Edo Hernández, Pilar (2007): "Algunas tradiciones y costumbres en torno a los peirones de Bañón", en Cuadernos del Baile de San Roque, 20, pág. 23-46 Texto completo.
  • Fuertes Marcuello, Julián (1995): "Los peirones, monumentos característicos de Aragón", en el Boletín de la Casa de Aragón en Madrid, p. 36-39.
  • Utrillas Valero, Ernesto (1999): "Los peirones de Visiedo", en Xiloca, 24, pág. 79-111 Texto completo
  • Calvo Berbegal, Ignacio (1988): "Los peirones de Tornos", Xiloca, 2, pág. 45-58 Texto completo
  • Margalé Herrero, Rafael y Margalé Alzórriz, Alvaro (2002): Los peirones en las comarcas del Jiloca y campo de Daroca. Calamocha, Centro de Estudios del Jiloca Texto completo.
  • Carreras Alvar, Antonio Manuel (1984): "Tornos, un pueblo cargado de peirones", en Narria. Revista de Estudios de Arte y Costumbres Populares, nº 34-35, pág. 7-11.

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