Romerías

المرأة كوسيلة نقل الثقافة في العالم الريفي

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Jiloca

En el Jiloca, tal y como ocurre en otras partes de Aragón, existe una gran tradición de asistir a romerías, es decir, acudir una vez al año a la ermita erigida en honor de una Virgen o un Santo, generalmente situada en el campo, para celebrar allí una fiesta popular con merienda , música y baile.

Jiloca Antiguamente, lo habitual era que los vecinos de los pueblos fueran en procesión a una ermita o pequeño santuario situado en las afueras de la localidad, a veces a una distancia considerable, para una vez allí celebrar una misa en honor al santo titular de la ermita. Tras la ceremonia religiosa, la costumbre era almorzar y después se iniciaba el baile amenizado por los músicos procedentes de la localidad o de algún pueblo cercano. En las romerías, como en casi todas las fiestas tradicionales, la devoción religiosa tenía una gran importancia, pero se mezclaba con fiesta y diversión.

Jiloca En esta zona era bastante habitual que varios pueblos asistieran de romería a un mismo santuario compartiendo la propiedad y la gestión del mismo. Es el caso, por ejemplo, de los Santuarios de la Virgen de la Silla en Fonfría o la Virgen del Buen Acuerdo en Berrueco. En algunos casos, cada pueblo asistía en una fecha distinta mientras que en otros acudían varios pueblos a la vez, por lo que servía para hacer contactos comerciales y sociales, incluidos noviazgos.

Alguno de estos santuarios tenía otro tipo de instalaciones además de la ermita, como establos para los animales, salones de reuniones o cocinas que facilitaban la estancia de los asistentes a la romería.

Jiloca Respecto al papel de las mujeres en las romerías es difícil generalizar. Esta claro que una de sus misiones principales era la de preparar comidas y almuerzos para asistir a la romería, pero no está tan claro qué papel jugaban dentro de la propia celebración, puesto que debía variar según las tradiciones de cada pueblo. En algunos debían participar activamente mientras que en otros tomaban un papel más secundario, quedándose incluso en algunos pueblos sin ir a la emita.

Jiloca En la actualidad se celebra una romería en casi todos los pueblos del Jiloca, cuyos orígenes se remontan siglos atrás, aunque con el paso de los años el espíritu original de la celebración se ha ido perdiendo, quedando el tema religioso en un segundo plano respecto al festivo.

 

Kenitra

En el mundo árabe hay una gran tradición del culto a los morabitos, es decir, a personas de gran santidad y por extensión a los lugares donde estos vivieron o están enterrados. Los morabitos suelen estar situados en el campo y en lugares alejados, relacionados con elementos de la naturaleza como riachuelos, fuentes, árboles, montañas, etc.

Es tradición en todo Marruecos que la gente acuda a estos santuarios una vez al año y la zona de Kenitra no es la excepción. A veces, cada pueblo o región tiene su propio santuario al que acudir, mientras que en otros casos acuden a santuarios lejanos. Estas peregrinaciones denominadas musum o museem tienen gran arraigo entre la gente de Kenitra, habiendo en la provincia varios santuarios. Conocemos por ejemplo el existente en Sidi Allal Tazi en donde se homenajea al santo que da nombre a la ciudad, o los Mnasra o Sidi Slimane, entre otros.

Jiloca Tradicionalmente se ha considerado que estas peregrinaciones aportan al que asiste la Baraka (la santidad, la buena suerte…), por eso se suele acudir a ellos para pedir distintas cosas como salud, buenas cosechas, etc. También es un lugar de encuentro con personas de otros lugares, que podían servir antiguamente para concertar negocios y matrimonios.

Estas celebraciones están muy ligadas al calendario agrario, ya que se celebran una vez terminadas las labores del campo y antes de volver a comenzarlas. Los museem en la región de Kenitra se realizan al entrar el otoño, entre los meses de Septiembre y Octubre.

Jiloca Cuentan las mujeres de Kenitra que estas peregrinaciones constituyen una gran fiesta, la gente acude y se instala con jaimas y tiendas de campaña en los alrededores del santuario durante varios días en los que se come, se canta y se baila.

El papel femenino en estas peregrinaciones ha sido tradicionalmente muy importante, ya que deben ocuparse de la intendencia para el viaje, equipajes, mobiliario, alimentos, etc. y también de cuidar las jaimas y elaborar suculentas comidas durante esos días.

Jiloca Además, mientras que de alguna manera la mezquita es un espacio más masculino, la presencia femenina en los santuarios es grande. A sí mismo, fuera de los cultos religiosos más ortodoxos, donde hombres y mujeres están estrictamente separados, en los morabitos comparten espacios hombres y mujeres con bastante normalidad.

Por todo esto, la asistencia a estas peregrinaciones o “romerías” concedía a las mujeres la posibilidad de salir de casa en un ambiente festivo. Era un escape para la rutina diaria y uno de los pocos casos en los que las mujeres podían participar en las fiestas populares sin ser recriminadas por la sociedad.

 

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