Tradición y literatura oral

المرأة كوسيلة نقل الثقافة في العالم الريفي

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Jiloca

El valle del Jiloca y las tierras de Gallocanta poseen una rica tradición oral, compuesta de múltiples aspectos: leyendas, cuentos, sentencias, etc., una sabiduría que se ha trasmitido a través de los tiempos, de generación en generación mediante la palabra hablada.

En estas comarcas, como en otras muchas partes del mundo, este tipo de tradición se está perdiendo. Los pequeños pueblos se están quedando despoblados y las personas mayores, principales depositarios de esta cultura oral, están muriendo sin haber trasmitido su legado. Quizás algunos aspectos importantes de la cultura tradicional de estas zonas se hayan perdido ya y sea imposible recuperarlos.

Jiloca En general, quizás por olvido o por pudor, las mujeres dicen que no recuerdan historias o cuentos tradicionales, pero poco a poco en el fluir de la conversación empiezan a surgir leyendas, canciones, refranes, etc. En muchos casos sin ser conscientes de que forman parte de la literatura oral de su comarca. Las mujeres de hoy son depositarias de una rica tradición que les ha sido trasmitida por sus madres y abuelas y que deben trasmitir antes de que se pierdan definitivamente. Pero para ello lo primero que deben hacer es perder el pudor a contar y relatar aquellas historias, cuentos o canciones que recuerdan de su infancia o de su juventud.

Jiloca También suelen comentar, sobretodo las más mayores, que en sus tiempos no se contaban cuentos por que los adultos no tenían tiempo para ello. Quizás porque relacionan leyendas y cuentos con la clase de cuentos que los padres de hoy leen a sus hijos, y no con las historias y relatos tradicionales. Porque cuando se habla de otros temas, estas mismas mujeres suelen recordar como alrededor del fuego se contaban historias y relatos, se recitaban romances o se cantaban canciones. Hablan con nostalgia de las tardes y las noches pasadas entorno a la mesa de esbrinar azafrán, donde las largas jornadas de trabajo se amenizaban contando historias, cotilleos y cuentos. También de las tardes de invierno en el carasol donde las mujeres se reunían para coser, hacer labores y charlar, para contarse sus cosas y rememorar viejas historias ante la atenta mirada de las niñas que aprendían labores y otras muchas cosas.

Jiloca Debemos pensar que la conversación era prácticamente el único entretenimiento que las gentes de los pueblos tenían durante las largas y frías noches de invierno; una parte fundamental de su vida cotidiana que poco a poco fue sustituida por la radio y la televisión. Era habitual que la familia y también algún vecino se reunieran entorno al hogar para hablar de las cosas cotidianas pero también para contar historias.

 

Kenitra

La tradición oral es aquella que se transmite de boca a boca y de generación en generación. En Marruecos, la tradición oral es una parte esencial de su cultura. Leyendas y cuentos se mezclan con historias reales, de manera que es difícil saber donde empiezan unas y acaban otras.

Los habitantes de Kenitra, como buenos marroquíes, tienen una gran cultura de la conversación. Es habitual verlos en los cafés o en las calles charlando temas diversos. De igual forma, mujeres de todas las edades suelen reunirse en casa de vecinas o familiares para charlar en torno a un vaso de té para hablar de sus preocupaciones y temas cotidianos.

Jiloca El papel de la mujer en la transmisión de la literatura y la tradición oral de Kenitra es fundamental, sobretodo porque son quienes más tiempo pasan con los niños, que representan la nueva generación. La mujer marroquí en general se ha se caracterizado por su buena memoria y por ejercer en muchas ocasiones la función de cuentista dentro de la familia.

No podemos olvidar que el marroquí y el árabe en general tienen una importante tradición de literatura oral. Recordemos por ejemplo los Cuentos de Las Mil y Una Noches que se ha trasmitido desde el mundo árabe a toda la humanidad; y en los que es Serezade, una mujer, la narradora de historias. Sin embargo, actualmente, en el mundo árabe son mucho menos conocidos que en el mundo occidental.

Jiloca Aunque dicen algunas mujeres que no siempre tenían tiempo para contar historias, debido a que sus madres y abuelas estaban muy ocupadas con las tareas de la casa y del campo y que los hombres no se ocupaban de estos menesteres. Pese a ello, las historias y los cuentos tradicionales han pasado de generación en generación.

Contrariamente a lo que se pudiera pensar, la literatura oral resulta difícil de tratar, ya que los recuerdos acerca de vivencias propias surgen más rápidamente que los referidos a cuentos, leyendas o proverbios, que requieren un mayor esfuerzo. Además, las mujeres se muestran más reticentes al hablar de estos temas que de otros, sin que haya una explicación para ello.

Por otro lado, las historias, los cuentos y las leyendas de Kenitra se mezclan creando un compendio de literatura oral, que ni las mujeres originarias de la zona saben diferenciar.

 

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