Orfebrería

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Cáliz de la iglesia de Olvés
Punzón de Domingo Durango
Punzón de Juan de Fuente Sanz
Punzón de Bartolomé Galvez y Aranda

La orfebrería fue una de las actividades artesanales en las que la ciudad de Daroca destacó de forma especial. Se documentan orfebres ya en 1384, año en el que un acta notarial menciona a un platero llamado Miguel.

Las piezas más antiguas que se encuentran en la comarca son obras procedentes de otros talleres, como la arqueta de los Corporales, de la segunda mitad del siglo XIII, y realizada en Valencia o Barcelona, y la custodia-relicario de los Corporales, producida en Zaragoza entre 1384 y 1386.

Gótico

Las primeras obras propiamente darocenses que se conservan son del siglo XV. Son en su mayor parte cruces procesionales.

De principios del siglo XV es la cruz de Retascón. Desde mediados del siglo XV destaca la actividad de un taller de gran calidad que firma las piezas con un punzón propio. De este taller salieron las cruces procesionales de la Torre los Negros, una ya desaparecida que estuvo en Cervera de la Cañada, y otra conservada en el Museo de Daroca.

De la siguiente generación son una serie de cruces ya de finales del siglo XV conservadas en Barrachina, Tornos, Ferreruela, Odón, Pozondón, Rudilla, Valdehorna, Villafeliche, Villanueva de Jiloca y Villarreal de Huerva, la de Santiago de Albarracín y otra conservada en el Museo de Daroca. Del mismo taller salieron el cáliz del Museo de Daroca, de mediados del XV, y los más tardíos de Anento, Atea, Museo de Daroca, Ferreruela, Lechago, Pozondón, Torrijo del Campo y Villanueva del Rebollar, la custodia de Cutanda; el lignum crucis del Museo de Daroca; las crismeras del museo de Daroca y de Fuentes Claras, Tramacastilla de Albarracín y Villarreal de Huerva; la pareja de incensarios y la naveta del Meso de Daroca y el de Lechago.

De otros talleres salieron obras de inferior calidad y acabado sin firma. Sin embargo, destacan obras maestras como la cruz de Murero y el cáliz de Retascón, de mediados del siglo XV. Otras obras destacables son la cruz de Nueros, el cáliz de Ferreruela, unas crismeras de Castejón de Tornos y Mata de los Olmos, y la más tardía custodia de Paniza y el nudo de la cruz de Cuencabuena.

De finales del siglo XV es una cruz conservada en Horcajo, la custodia de Balconchán y las crismeras del Museo de Daroca. Por fin, de principios del siglo XVI son unas cruces de Monreal del Campo, Olalla, Cosa y Caminreal, estas dos últimas de estilo gótico renacentista, un cáliz de Almohaja y un incensario de la Catedral de Teruel.

Plateros de los siglos XIV y XV

Renacentista y barroca

Durante el Renacimiento se prolonga la espléndida tradición de la platería gótica darocense, con obras no tan brillantes, pero que incorporan formas netamente renacentistas.

En época renacentista podemos poner nombre a los maestros que están detrás de algunas de las obras más importantes. De la primera mitad conocemos a Juan de Fuente Sanz y Domingo Tienda.

De Juan de Fuente Sanz se conservan una cruz, un cáliz y una naveta en el Museo de Daroca, así como las cruces procesionales de Almohaja y Cucalón, los cálices de Las Cuerlas, Val de San Martín y Villanueva de Jiloca, y un incensario de Badules.

Domingo Tienda es el responsable de una cruz de Torrijo del Campo, una custodia de Villanueva de Jiloca y una pareja de cetros del Museo de Daroca.

Otros plateros de la segunda mitad del siglo XVI permanecen en el anonimato o no hemos sido capaces de identificar sus marcas. De ellos son obras como una crismera de Nombrevilla, y unas cruces de Santed, Cubel, las Cuevas de Portalrubio, Fuentes Claras, Lechago, Acered, Valverde, Villahermosa y Villanueva del Rebollar, un copón y un hisopo del museo de Daroca, unas crismeras de Lechago y Villarquemado, un portapaz de Manchones y un incensario de Badules.

De finales del siglo XVI y principios del XVII son dos cálices del Museo de Daroca, otros del convento de Dominicas de Albarracín, de la parroquial de Bueña, dos cetros y un relicario del Museo de Daroca, y dos relicarios de Cuencabuena y Manchones. Este último destaca por su forma de templete. Del siglo XVI hay dos cálices, uno en Balconchán y el otro en Barrachina. También una cruz procesional de plata en Bello, y en el mismo lugar un sagrario de estilo manierista, un cáliz del XVII y dos relicarios; un sagrario y una cruz procesional en Odón.

Un capítulo interesante y desconocido de las artes decorativas en la Comunidad de Daroca, es la existencia de un taller de esmaltado, responsable de un retablo de diecinueve placas procedente de la iglesia de Santo Domingo de Silos de Daroca, conservado en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. Su producción se caracteriza por su diseño expresivo, poderoso colorido y factura artesanal orientada al mercado popular.

Plateros de los siglos XVI y XVII


Platería barroca

La crisis económica pone fin a la brillante trayectoria de los plateros darocenses. Aún así, en pleno siglo XVIII todavía encontramos algún orfebre de importancia, autor de piezas bien trabajadas según las pautas marcadas por los plateros zaragozanos, pero cuyos trabajos no son de envergadura.

Destaca Francisco Rodríguez, el responsable de las custodias de Cubel y Tornos, varias obras del Museo de Daroca -un cáliz, una concha, una corona, una bandeja y una naveta-. Con un tal Fernández ejecutó el citado cáliz del Museo de Daroca, autor a su vez de un cáliz de Villafeliche fechado en 1776 y otras obras de escasa importancia. Por fin, de principios del XIX son una cruz de Langa, un plato y un incensario del Museo de Daroca, fechadas en 1818 y obra de un platero apellidado López.

Por otra parte, en Balconchán, se encuentra un relicario de plata de su color, y en forma de rol, del siglo XVIII

Plateros del siglo XVIII


La orfebrería en época contemporánea

La compra de platería y piezas de orfebrería disminuye por la desamortización de los bienes eclesiásticos y la crisis económica de las instituciones religiosas. Las iglesias siguen comprando piezas de orfebrería, especialmente para sustituir a otras más antiguas en desuso. Las compras se realizan por toda España, apareciendo punzones madrileños y catalanes.

Plateros de los siglos XIX y XX


Bibliografía