Casamientos

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Jiloca

En la zona de Gallocanta y Jiloca lo tradicional era que los noviazgos se entablaran entre mozos y mozas del pueblo o de algún pueblo cercano. Cuentan las mujeres que cuando una moza se echaba un novio forastero, éste tenía que pagar la “manta”, que consistía en invitar a algo a los solteros del pueblo. Era como si los mozos consideraran que tenían cierto derecho o preeminencia sobre las mujeres de su pueblo.

Jiloca Los noviazgos se iniciaban en los bailes para las fiestas o los domingos, o simplemente en el transcurso de las actividades cotidianas. Los hombres también podían manifestar su interés o desdén por una joven durante algunas festividades como las de San Juan, San Pedro, el Domingo de Pascua, etc. poniéndoles en las ventanas flores o cerezas si la muchacha era de su agrado o un cardo o un zancarrón, un hueso de animal, en el caso contrario. También era habitual que los jóvenes rondaran a las mozas, recorriendo las calles con guitarras y cantándoles delante de sus casas.

Jiloca Un punto importante dentro de la relación era el beneplácito familiar, porque sino se contaba con él un noviazgo podía disolverse. No era habitual que los matrimonios fueran concertados por las familias, aunque parece que si se daba algún caso, las mujeres se muestran reticentes a la hora de hablar de esta clase de acuerdos. La época de noviazgo finalizaba con las amonestaciones, es decir, la notificación pública de que una pareja se iba a casar, realizadas en misa durante los tres domingos previos a la boda. Antiguamente el día de alguna de las amonestaciones, los novios realizaban una celebración con sus amigos, normalmente por separado.

Generalmente, tanto al novio como a la novia les dotaban de una serie de bienes “en casamiento” para que pudieran iniciar su nueva vida. En algunos casos esta dote era acordada entre los padres, a veces incluso por escrito. Estos acuerdos eran conocidos en algunos pueblos como “ajustes”. La mujer además aportaba el ajuar, es decir su ropa, algún mueble y los enseres domésticos más necesarios.

Jiloca Las bodas solían celebrarse en las épocas de menos trabajo y en el pueblo de la novia. La forma de celebrarlas variaba según la localidad, la familia y la economía, pero en general las celebraciones eran similares y una boda era motivo de fiesta para todo el pueblo. Lo primero se celebraba la ceremonia religiosa en la iglesia, después se realizaba una pequeña invitación o “refresco” al que acudían amigos y familiares y más tarde en casa de la novia se realizaba una comida con “la familia más cercana”. La fiesta solía terminar con un baile en la plaza o en casa de la novia.

Contrariamente a lo que suele ocurrir hoy en día, y al menos hasta finales de los años 50 del siglo pasado, los vestidos de las novias no eran blancos y largos sino cortos y de color oscuro, tan sólo complementados con algún pequeño tocados o con una mantilla. No estaban generalizadas tampoco lo que hoy conocemos como “luna de miel”, ya que las parejas más afortunadas que hacían “viaje de novios”, solían viajar en el tren a casa de algún familiar en Valencia o Zaragoza.

Una vez contraído matrimonio, la nueva pareja elegía casa dependiendo de sus posibilidades. A veces se compraba, otras se alquilaba y en otras ocasiones se acondicionaba un poco alguna vivienda perteneciente a la familia o se iba a vivir con los padres.

 

Kenitra

Antiguamente en la región de Kenitra como en el resto del país, el noviazgo y el matrimonio eran acordados por las familias y los futuros contrayentes apenas tenían margen de decisión.

La madre del joven iniciaba las indagaciones para encontrar una buena esposa para su hijo y luego comenzaba los contactos con la familia de la muchacha, que también realizaba las correspondientes indagaciones. En la actualidad esta costumbre esta desapareciendo ya que los jóvenes se conocen en distintos lugares y son ellos quienes deciden cuando y con quien casarse, aunque sigue siendo fundamental contar con el beneplácito familiar.

Una vez acordado el noviazgo se organiza una gran fiesta de compromiso para celebrarlo que recibe el nombre de hotba.

Antes de la boda se le otorga a la novia una “dote”, dependiendo del nivel de cada familia, para cubrir las necesidades como futura esposa además de regalar algunas joyas de oro a la novia.

Jiloca Lo habitual es que la celebración de una boda, que suele durar unos dos días, se realice por separado en casa del novio y en casa de la novia, aunque cada vez es más habitual que las familias realicen una celebración conjunta con comida, música y baile.

El primer día de la boda el hombre va al baño o hamman y después por la noche celebra una fiesta con otros hombres. A esa fiesta asistirán dos mujeres mayores, que se encargaran de realizar el ritual de la henna, consistente en poner al novio alheña en la mano mientras que entonan distintas canciones.

El segundo día de fiesta el novio va a buscar a la novia a su casa y allí continuará la fiesta. Durante todas las celebraciones era tradicional que el novio usara una chilaba blanca, que hoy en día ha sido sustituida por el traje de chaqueta.

Jiloca El primer día de celebración para la novia es el que las mujeres de Kenitra llaman “el día de henna”. Ese día la novia va al baño público o hamman llevando azúcar, té, velas, ropa bonita y todo tipo de cosméticos para bañar y poner hermosa a la novia. Familiares y amigas acompañan a la novia al baño, convirtiendo esta costumbre en un acto completamente festivo. Todas las jóvenes casaderas quieren ir ese día con la novia para beneficiarse de su buena suerte. Una vez en su casa se pintan los pies y las manos de la futura esposa con hermosos dibujos de henna. La tarea de elaborar los tatuajes de henna puede ser realizada por una profesional o por alguna mujer de la familia que conozca la técnica. Estos tatuajes se han considerado tradicionalmente como un símbolo de buena suerte.

El segundo día de la boda, la novia espera en su casa al novio para seguir con la fiesta. Durante ese día la novia usará diferentes takshetas o vestidos tradicionales de fiesta. Estos trajes son un símbolo de poder económico y por tanto cuanto mayor número de trajes y más bonitos use una novia, más ostentosidad mostrará.

Jiloca Es tradición que a los recién casados se les entregue una bandeja con leche y dátiles como símbolo de buena suerte. A continuación, sobre un baldaquín o sobre los hombros de los hombres se pasea a la novia y al novio entre los invitados. Estos ritos, totalmente generalizados hoy en día, parecen tener un origen ancestral, pero no siempre se han llevado a cabo. Las dificultades económicas por las que pasaron muchas familias hicieron que las ceremonias se realizaran de un modo más sencillo, prescindiendo de algunas tradiciones.

Una vez que una pareja ha contraído matrimonio lo normal era que los recién casados se trasladaran a casa de los padres del novio para luego instalarse allí definitivamente, aunque actualmente cada día son menos las parejas que mantienen esta costumbre.

 

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