Artesanía

المرأة كوسيلة نقل الثقافة في العالم الريفي

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Jiloca

Dentro de una economía de subsistencia como era la del Jiloca hasta hace pocos años, la presencia de artesanos profesionales se reducía básicamente a aquellos que realizaban tareas relacionadas con la agricultura, aunque también eran habituales otra clase de artesanos como estañadores, caldereros, etc., que recorrían los pueblos realizando su trabajo. A estos artesanos les acompañaban a veces sus mujeres, que en ocasiones desempeñaban también el oficio y otras se dedicaban a la venta de quincalla.

Jiloca Había además otras muchas tareas artesanales que eran realizadas por las mujeres. En una zona rural como ésta, no era fácil comprar algunas cosas, ya que no había lugar donde cómpralas ni dinero para hacerlo, por eso las mujeres debían proveerse de lo que necesitaban realizándolo ellas mismas.

Para empezar, las mujeres cosían prácticamente toda la ropa. Sólo se compraba la ropa cosida en ocasiones muy especiales, tales como la propia boda. Las mujeres cosían a mano o con pequeñas máquinas de coser, si bien no todas poseían una por lo que tenían que recurrir a alguna familiar o vecina. La ropa debía durar mucho tiempo y para ello debía ser remendada y adaptada. Cualquier mujer que se preciara debía saber zurcir, piazar y coser.

Además, también elaboraban otras prendas de vestir realizadas en punto, como los calcetines llamados pedugos, peducos o peduques según el pueblo.

Jiloca Igualmente, las mujeres eran las encargadas de preparar toda la ropa del ajuar doméstico. Por eso desde niñas aprendían a coser, a bordar, a hacer ganchillo y bolillos, para así empezar a preparar las prendas para su ajuar matrimonial.

Otra tarea de mujeres era la de preparar la lana procedente de las ovejas, que tenía múltiples utilidades pero antes debía sufrir un largo proceso de transformación. Esta lana se utilizaría por un lado para hacer colchones y por otro para hilarla y elaborar con ella distintos elementos de vestuario. Esta última tarea debió dejarse de hacer hace muchos años porque en general las mujeres no recuerdan haberla visto.

En algunos pueblos las mujeres también realizaban distintos objetos con paja: cestos, cestas, culos de sillas etc. La paja se mojaba para poder trabajarla mejor y cuando estaba manejable se trenzaba para coserla y darle la forma deseada. Algunas mujeres también sabían trabajar las mimbres, aunque parece que era menos habitual.

Jiloca Artesanos se pueden considerar también otros muchos trabajos que las mujeres hacían cotidianamente, muchos de ellos relacionados con la gastronomía, como elaborar el pan, el queso, los embutidos, los dulces, etc.

Generalmente, la artesanía realizada por las mujeres del Jiloca y Gallocanta era para consumo propio, pero en algunos casos también para obtener unos ingresos extras. También había algunas mujeres que se dedicaban a realizar distintas labores de una manera más “profesional”, como modistas, calceteras, ciaceras, o cesteras, que trabajaban en sus casas y luego solas o en compañía de algún hombre se desplazaban por los alrededores para vender sus productos.

 

Kenitra

En la provincia de Kenitra, las mujeres confeccionaban antiguamente toda clase de elementos textiles: sábanas, chilabas, almohadas, alfombras, etc., todas ellas elaboradas a mano. Generalmente las fabricaban para el consumo doméstico, aunque en ocasiones excepcionales también para venderlas en los mercados locales y conseguir así un suplemento económico con el que ayudar a la débil economía familiar.

Jiloca Las alfombras o jarapas son uno de los elementos más tradicionales de la artesanía marroquí y de la región de Kenitra que siempre han sido elaboradas por las mujeres en grandes telares artesanales. Este es un arte ancestral que las mujeres trasmitían de madres a hijas. Antiguamente cada región tenía sus propios diseños característicos, pero en la actualidad los modelos se han ido unificando a lo largo de todo el país.

Jiloca El más extendido es el que se realiza con motivos en forma de estrella o dibujos geométricos florales sobre un fondo rojo. En Kenitra también son muy comunes los que alternan franjas de diversos colores. Cuentan que era común que varias mujeres se reunieran para montarlos y en ocasiones también para elaborar las alfombras. Así mismo, era usual antaño que hubiera en cada familia un telar donde las niñas aprendían a trabajar desde pequeñas.

Las esteras y alfombras son un elemento de uso cotidiano en la región. Cuando llega el invierno, los suelos se cubren con ellas para aislarse del frío, quizás por esto en muchos núcleos rurales todavía las mujeres las fabrican siguiendo el sistema tradicional.

Jiloca Con respecto al resto de prendas del ajuar doméstico, era normal hasta hace pocos años que se realizaran en casa de manera artesana. Sabanas, cojines, manteles, etc. eran cosidos y bordados por las mujeres en los ratos libres, una vez terminadas las tareas del campo y de la casa. Lo mismo ocurría con las ropas que usaba la familia, que se compraban elaboradas en muy contadas ocasiones.

Este tipo de tareas artesanas permitían cubrir unas necesidades básicas que no podrían haber sido resueltas de otra forma. En una zona eminentemente rural como es ésta, escaseaban los puntos de venta de esta clase de objetos y también los recursos económicos para adquirirlos.

Jiloca En la actualidad, cada día hay menos mujeres que realicen este tipo de tareas, ya que como dicen las mujeres de Kenitra “hoy en día casi todo se compra”, aunque todavía existen algunas mujeres, especialmente en pequeños pueblos y zonas rurales, que elaboran este tipo de productos para el consumo propio. También hay algunas que de manera artesanal elaboran en sus casas algunos elementos para luego venderlos a los talleres de costura y tener así un ingreso extra. Esto ocurre por ejemplo con los bordados y pasamanerías de las chilabas y otros vestidos típicos.

También se puede considerar artesanía a muchos de los trabajos que las mujeres realizan de manera cotidiana a día de hoy, tales como moler o cerner la harina, elaborar el pan o los dulces tradicionales, preparar la mantequilla, etc. La mujer de Kenitra todavía elabora muchos productos artesanos, la mayoría relacionados con la gastronomía.

 

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