Quejigal

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Los bosques de quejigo o rebollo son más exigente en humedad que la encina. Los encontramos en las laderas orientadas al N y NO, hasta los 1.200 m de altitud, aunque a partir esta altura pueden aparecer en cualquier orientación. Por encima de esta cota tiende a sustituir a la encina, aunque es muy frecuente que se mezclen las dos especies, formando bosques mixtos.

Los quejigales del valle del Jiloca han sido muy castigados por el hombre, debido principalmente al carboneo y leñeo y a su roturación para conseguir pastos frescos. Su degradación ha provocado la entrada de la sabina albar y la encina en zonas de antiguos quejigales.

Los principales bosques de quejigos se encuentran en la Sierra de Santa Cruz (Used y Santed), en el monte de Valdellosa (Tornos) y, especialmente, en la cuenca del Pancrudo y sierras de Herrera, Cucalón y Fonfría.

Podemos destacar los siguientes espacios naturales con rebollo:

Hay también buenos ejemplos de rebollares calcícolas en Cosa, Barrachina y Bañón. Más extensas son las masas de los rebollares silicícolas, destacando las de la Modorra de Bádenas, los montes de Valverde y Cuencabuena, las vaguadas de Valdellosa hacia Torralba de los Sisones y Tornos, y algunos retazos de Odón y Blancas que escaparon de las roturaciones agrícolas de los setenta.

En su sotobosque se observa la aparición de un suelo más rico en gramíneas y herbáceas en general, debido a una mayor frecuencia de claros y una capa de hojarasca más ligera. Igualmente aparecen las acompañantes que nombramos en el Marojal (Prímulas, Hepáticas, etc), apareciendo otras nuevas, de gran interés, como por ejemplo: Ophrys aranifera, Thalictrum tuberosum, Asphodelus albus, etc. Podemos encontrar especies que jugaron un papel importante para el hombre como el Lino blanco (Linum suffruticosum) y el azul (Linum narbonense), utilizando las hebras que se extraían de su tallo lignificado como fibras textiles.

Encontramos otras especies, clasificadas como poco frecuentes, y que son indicadoras de ambientes bien conservados y de alta montaña, como por ejemplo la aguileña y el mostajo.


Bibliografía

  • Ferrer Plou, José Javier (1989-1990): ``Marojales y quejigales del noroeste de la provincia de Teruel´´. Teruel, Rev. Teruel, 8081, pág. 179-194 [Texto completo]
  • Sanz Serrano, Tomás (2007): Serranías de Cucalón. Guía general de las sierras de Cucalón, Oriche y Fonfría. Calamocha, Comarca del Jiloca, Centro de Estudios del Jiloca [Texto completo]