Turismo

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La ciudad de Daroca constituye uno de los puntos más atractivos del Jiloca
Castillo de Peracense

El turismo comprende las actividades que realizan las personas o turistas durante sus viajes y estancias en lugares distintos al de su entorno habitual, por un periodo de tiempo consecutivo inferior a un año, con fines de ocio, por negocios y otros motivos.

El turismo propiamente dicho, según consideran los expertos, nace en el siglo XIX como una consecuencia de la Revolución industrial y el incremento de los desplazamientos por ocio, descanso, cultura, salud, negocios o relaciones familiares. Estos movimientos se diferencias claramete de otros tipos de viajes motivados por guerras, movimientos migratorios, conquista, comercio, entre otros. No obstante, se pueden establecer algunas relaciones, entre algunos de estos viajes.

En el valle del Jiloca se pueden distinguir claramente dos tipos de turismo:

  • El protagonizado por turistas que se desplazan para conocer algunos de los atractivos del valle del Jiloca.
  • El que realizan los "hijos del pueblo" o personas vinculadas sentimentalmente a algunos de los pueblos del valle del Jiloca.

Los turistas y el turismo

Anillo de Gallocanta en el itinerario de El Cid

A raiz de la crisis de la economía tradicional agraria, sobre todo a partir de finales de la década de 1980, se han realizado serios intentos por difundir las actividades turísticas en el valle del Jiloca, intentando crear nuevas alternativas a la decadencia de la agricultura y ganadería.

El papel de ADRI tierras del Jiloca y Gallocanta desde 1991 ha sido fundamental, promoviendo y desarrollando programas de desarrollo rural, buscando financiación en fondos Leader, aunque sus resultados no han sido todo lo satisfactorios que se esperaban, pues el desarrollo turístico del valle del Jiloca ha sido siempre muy limitado.

A comienzos del siglo XXI el perfil del turista que se acerca por el valle del Jiloca se identifica habitualmente con familias jóvenes que buscan naturaleza y cultura. Permanecen uno o dos días en los hoteles y en las viviendas de turismo rural, realizando excursiones por los alrededores. Los turistas son muy escasos, pues la oferta turística de la comarca está muy desestructurada.

La repercusión económica de este turismo es muy limitada. A excepción de dos hostales/albergues que subsisten en la zona de la laguna de Gallocanta, en el resto del valle del Jiloca la infraestructura es prácticamente inexistente. Las viviendas de turismo rural, aunque mucho más numerosas, solo se llenan los puentes y periodos vacacionales.

En el año 2016 el Centro de Estudios del Jiloca puso en marcha el proyecto Los fundamentales del Xiloca, para promocionar el territorio a través de la visión personal de los artistas y escritores.

GR, PR y otros lugares de interés

Por el valle del Jiloca discurren actualmente una rutas de Gran Recorrido que lo enlazan con otras zonas de interés de la península Ibérica. Algunas pueden ser recorridas en bicicleta o andando, por lo que han conseguido la categoría de sendero GR. Se pueden destacar:

Las comarcas y ayuntamientos han sido los encargados de difundir los puntos de interés y las pequeñas rutas senderistas. Entre los itinerarios pedestres se pueden distinguir entre los SL (Senderos locales) y los PR (Pequeño Recorrido), diferenciándose en que estos últimos superan los 10 km. de recorrido.

Los principales puntos de interés ocasionales son los siguientes:

También se apuesta fuertemente por la Ruta del agua del río Jiloca y Ruta del agua del Río Pancrudo, con atractivos albergues en los antiguos molinos harineros.

Los veraneantes

Los veraneantes, llamados también agosteros, son personas naturales del valle del Jiloca o "hijos del pueblo" que emigraron a las ciudades en las décadas de 1960-2000, regresando durante el periodo vacacional a sus lugares de origen. A diferencia de los turistas ocasionales, estos veraneantes suelen pasar temporadas más largas en los pueblos y se identifican con sus costumbres y tradiciones.

En numerosas localidades son los únicos colectivos jóvenes y dinámicos que subsisten, encargándose de mantener las tradiciones festivas y el movimiento asociativo.

No hay datos estadísticos sobre el número de veraneantes que pueden regresar todos los años a los pueblos. Su número podría rondar las 15.000 personas, que es el número de vecinos que emigraron a las ciudades en la segunda mitad del siglo XX. Con el paso de las décadas este flujo turístico tiende a disminuir, pues los antiguos "hijos del pueblo" están dando paso a sus descendientes, mucho menos vinculados a los pueblos natales de sus progenitores, quienes reducen su permanencia en el pueblo a la semana de fiestas patronales o a algún puente festivo.

La repercusión económica de los veraneantes es muy superior a la del turismo tradicional, pues al estar vinculados sentimentalmente al valle del Jiloca suelen mantener la casa de los padres y, en otros casos, se han costruido nuevas viviendas. También participan más intensamente en la vida social y cultural del pueblo, organizando Semanas Culturales y las Fiestas Patronales.

Otras páginas web

Bibliografía

  • MAÑAS BALLESTÍN, Fabián (1994): "La ruta del Jiloca", Aragón turístico y monumental, 332 Página: s.p.
  • Moreno, José (1995): BTT por la laguna de Gallocanta, Monasterio de Piedra y Sierras del Huerva y Jiloca. Zaragoza, Prames.
  • ALIAGA TRAIN, Alicia; ECHEVERRÍA ARNEDO, Mª Teresa (1994): "El corredor del Jiloca", Aragón turístico y monumental, 332 Página: s.p.