Ruta del agua del río Jiloca

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El río Jiloca tiene una longitud de 127,380 kilómetros. Nace en el término de Cella, y confluye en el río Jalón por la margen derecha, en Calatayud, aportando unos 239 hectómetros cúbicos anuales de agua. A pesar de pertenecer a la cuenca del Jalón, por sus características hidrogeológicas e históricas tiene su propia identidad.

Tiene por principal afluente al río Pancrudo o Navarrete, además de numerosas ramblas de aportes irregulares. Otros autores, que consideran que el río Jiloca nace en los Ojos de Monreal del Campo, consideran como alfluente al río Cella.

En el inventario y descripción de los accidentes del río Jiloca, afluentes, puentes, artefactos y poblaciones que se encuentran en sus márgenes, efectuado en el año 1882, se incluyen 54 azudes, 13 molinos y 51 puentes, entre otros elementos. La mayor parte de estos elementos arquitectónicos se conservan, aunque muchos de ellos en estado ruinoso, tras varias décadas de abandono.

Cella

En la localidad de Cella nace el denominado río Cella. Este río, encauzado en todo su trayecto, se surte, por un lado, de las aguas del pozo artesiano, conocido como fuente de Cella, incorporando con posterioridad nuevos caudales procedentes de la laguna del Cañizar (Villarquemado) y la Laguna del Cañizar (Alba).

Los diferentes humedales y manantiales que se concentran en la zona de Cella, Villarquemado y poblaciones adyacentes han originado un antiguo proceso de humanización y control de los cauces fluviales de esta zona, estando documentada la red de drenajes al menos desde el siglo XII . En la localidad de Cella se pueden distinguir numerosas acequias, como las Acequia de la Granja, Acequia del Coudo y Acequia madre.

Villarquemado

En la localidad de Villarquemado se sitúa la mayor parte de la laguna del Cañizar, uno de los principales humedales del valle del Jiloca que ha sido restaurado recientemente.

Los principales elementos arquitectónicos son los siguientes:

Santa Eulalia del Campo

El principal cauce que discurre por Santa Eulalia del Campo es la acequia del molino.

Los principales elementos arquitectónicos son los siguientes:

Torremocha de Jiloca

Los principales cauces de Torremocha son el río Viejo y el cauce nuevo del Jiloca. Entre ambos cauces se encuentra el paraje de la dehesa.

Los principales elementos arquitectónicos que encontramos en la localidad son los siguientes:

Torrelacárcel

Torrelacárcel presenta como cauces principales el río Viejo y la acequia del molino. El cauce original debió ser cambiado a raíz de las reformas realizadas en el siglo XVIII, conjuntamente con el cauce que viene de Torremocha. En el límite de la localidad con el término de Alba es donde se ubicaba otro humedal importante de la zona. Se trata de la laguna del cañizar (Alba).

Valoración de los principales elementos arquitectónicos

Alba

Los principales cauces que discurren por la localidad de Alba son la Acequia Gorda, Acequia Madre y Acequia de Gallel, que se dirige hacia la partida donde se encuentran las salinas de Gallel. En las inmediaciones de la localidad de Alba, se ubicaba otra laguna conocida también como laguna del Cañizar.

Villafranca del Campo

El río Cella llega a la localidad de Villafranca del Campo a través de un cauce principal, habiéndose dividido un pequeño ramal en la zona de Alba para la acequia de la Retuerta. Después aparece otro ramal conocido como acequia de la vega Sus. A esta acequia se une la acequia de La Trascasa, que regaba el antiguo prado.

Durante el siglo XX se realizaron varios pozos de gran capacidad para poder realizar una ampliación importante en el regadío de Villafranca. Estos pozos fueron acompañados de una serie de canalizaciones de hormigón que han dejado un paisaje muy característico en esta zona. A finales del XX también proliferaron los pozos particulares, contando la zona con una amplia superficie de regadío artificial en la actualidad.

Monreal del Campo

En Monreal del Campo se produce el verdadero nacimiento del río Jiloca, en el manantial de Los Ojos. A partir de los Ojos se pueden distinguir los siguientes cauces o acequias: Río Viejo, Río Nuevo, Acequia del Rey y Acequia de la Serna.

Torrijo del Campo

La localidad de Torrijo del Campo realiza sus riegos a partir de dos acequias principales: la Acequia de Carralavega y la Rifa. Además los riegos eran complementados por pozos y norias.

Caminreal

En Caminreal se produce un nuevo afloramiento de Agua, en los denominados Ojos de la Rifa. De este lugar se produce un aprovechamiento desde antiguo, a través de la acequia de la Rifa. Otra importante acequia es la del Pontón. Estas acequias abastecieron tres molinos harineros y batanes, que han desaparecido en su mayor parte. En las proximidades de la Rifa se construyeron también en el siglo XX algunas norias para aprovechar las capas freáticas. Por el margen derecho del río Jiloca destaca el Ramblón.

Fuentes Claras

Las aguas del río Jiloca se bifurcan en dos grandes acequias a su paso por Fuentes Claras: la acequia del Molino en la margen izquierda (proveniente de Caminreal) y la acequia Pequeña por la margen derecha. Cercanos a la carretera Nacional 234 se encuentran los Ojos de Fuentes Claras-El Poyo, aunque encontramos otros pequeños manantiales repartidos por el término municipal.

El Poyo del Cid

Los principales cauces de agua de El Poyo del Cid son la acequia Ceicuela, procedente de Fuentes Claras (allí llamada acequia del Molino), la acequia Gorda y la Acequia Navaza. Los Ojos vertían directamente al río Jiloca a través de una acequia, recientemente muy reformada.

Calamocha

En la localidad de Calamocha se produce una gran concentración de industrias hidráulicas en las acequias de el Cubo y las Monjas, siendo uno de los conjuntos más interesantes del Jiloca, con múltiples acequias que distribuyen el agua: acequia de los Galachos


Luco de Jiloca

La Molinar de Luco de Jiloca permite regar amplios terminos y aportar energía hidráulica a las antiguas industrias.

Burbáguena

A partir de Burbáguena el valle se estrecha. El río Jiloca a sufrido numerosas transformaciones y enderezamientos, en un intento por evitar las arrambladas y desbordamientos. La Acequia Molinar o acequia Alta parte desde un meandro del río aguas arriba y desemboca en el Jiloca por su margen izquierda, pasando por el antiguo molino.

Báguena

Las aguas del río Jiloca, al llegar al término de Báguena, se dividen por la acequia Gabarda y la acequia de los Palomares, que han sido objeto de regulación desde la Edad Media. La primera regulación conocida de la acequia es del año 1332. Por esos años los regantes de Báguena de la acequia de Val de Ardente incoaron un pleito ante el Infanzón D. Pedro, Procurador General de Aragón, primogénito del Rey, contra el Concejo de Burbáguena sobre las obligaciones de éste y las servidumbres de la acequia. Las diferencias se debieron solucionar obligándose los agricultures de Báguena a pagar al Concejo de Burbáguena una cantidad anual por el uso de las aguas. El regadío se vuelve a regular en 1583 debido a los problemas y conflictos que suceden.

San Martín del Río

Por el valle, en el término de San Martín del Río, discurren dos acequias importantes: la acequia Molinar, procedente de Báguena, que cambia su nombre para denominarse “Gracialcaire” y la acequia Gabarda, procedente también de Báguena, que continuará hasta Daroca. Otro pequeño cauce es el derivado del azud en el río para llevar agua al molino. Este cauce discurre paralelo al río en su mayor parte, por su margen derecha, desembocando en el algo más abajo del pueblo. Los cauces se encuentran en varios tramos encajonados entre muros de piedra, evitando así los desbordamientos del río y la anegación de los cultivos.

Villanueva de Jiloca

La localidad de Villanueva de Jiloca recibe aguas por las acequias de Gracialcaire y la acequia Gabarda.

Daroca

Los principales cauces de agua en la población de Daroca son las acequias de Gabarda, Vallantigo, Ancha, Gracialcaire, Malosantos e Inchavales. Cada una de ellas contaba con su propia comunidad de regantes desde antiguo. La regulación de las acequias, fuentes y abrevaderos como bienes de interés público se recoge en los estatutos de la ciudad en los siglos XIV-XVII. Además velaba por el buen estado de las acequias y en caso contrario ordena su reparación. Otra de las acequias importantes será la acequia molinar, la cual daba agua a los diferentes molinos de la ciudad. A principios del XVII la ciudad creará el cargo de cabecequia, encargado de realizar la inspección anual del río junto a los oficiales de la ciudad. Además realizaba reparaciones en la acequia molinar.

En los años centrales del XVI y principios del XVII se establece la construcción de nuevas acequias, una para el riego de las localidades de Manchones y Murero en 1564, otra en 1584 se abre una acequia en el prado de la ciudad. En 1605 se realiza otra en la rambla de Guzbel y en 1627 se realiza otra para traer agua desde la fuente de Chillandres .

Manchones

La localidad de Manchones recibe el agua por la acequia de Monteagudo, que discurre por el margen derecho del Jiloca.

Murero

La localidad de Murero presenta una serie de acequias de pequeñas dimensiones, pues la orografía del terreno hace imposible que estas canalizaciones lleguen a un amplio terreno de cultivo. Respecto a los elementos arquitectónicos relacionados con el agua únicamente podemos destacar una fuente de sillería que existe en el casco urbano.

Villafeliche

Entre las localidades de Murero y Villafeliche el río Jiloca discurre encajonado en una profunda hoz o congosto, el único paso posible para atravesar los materiales paleozoicos, obligando al río a adoptar formas meandriformes, impidiendo la existencia de acequias y limitando la extensión de las terrazas fluviales. Los regadíos se concentran en la partida de Escamillas, en uno de los márgenes del valle, aprovechando un conjunto de mananiales y pozos.

El valle comienza a abrirse un kilómetro antes de llegar a Villafeliche, lo que permite la aparición de pequeñas acequias. En la denominada Acequia de los molinos se instalaron, uno tras otro, hasta 200 molinos de pólvora.

Montón

Tras abandonar las hoces de Villafeliche, un poco antes de llegar al término de Montón, el valle del río Jiloca se ensancha y aparecen grandes canalizaciones a derecha e izquierda del río Jiloca. La principal canalización es la Acequia de la Mita en el margen derecho y la Acequia del Molino en el izquierdo. Entre los elementos arquitectónicos y humanizados relacionados con el agua destacarán:

Fuentes de Jiloca

La localidad de Fuentes de Jiloca toma el nombre de los numerosos manantiales que nacen en su término. Una de las vegas más interesantes, la llamada "Vega Alta" o Villcadima, se localiza en la falda de la montaña, regándose con el copioso Arroyo de las Nogueras.

En el centro del valle, el río Jiloca se encuentra difurcado a partir de un gran Azud entre la Acequia de Brazo Grande y la Acequia Molinar que continúan hacia Morata. El cauce madre se encuentra prácticamente seco a su paso por este municipio, alimentándose exclusivamente de los sobrantes de las dos acequias citadas. En muchos tramos, enderezados y recrecidos, parece un canal artificial. Muy cerca del término de Morata de Jiloca aparece la acequia de Novella.

A nivel hidrológico destacan también las ramblas del Arroyo de Barranco Hondo, parcialmente intervenida, y la rambla de Valcodo, responsable de numerosas inundaciones en la vega fluvial de la localidad.

Morata de Jiloca

La principal acequia de Morata de Jiloca es la Acequia Molinar y, en el márgen derecho, la acequia de Novella. Ambas viene canalizadas desde Fuentes de Jiloca, compartiendo los usos y aprovechamientos, aunque no exentos de problemas. Existe una Comunidad de Regantes que engloba a los agricultores de Fuentes, Morata y Velilla de Jiloca.

Velilla de Jiloca

Las acequias de Velilla de Jiloca son las mismas que encontramos en Morata y Fuentes: Acequia Molinar y acequia de Novella, que son recargadas con nuevas aportaciones de agua extraídas del cauce mediante pequeños azudes. Como nueva aportación debemos estacar la acequia de la Quema, que se prolonga por los términos de Maluenda y Paracuellos de Jiloca.

Maluenda

En Maluenda la tierra irrigable se ensancha gracias a nuevas acequias que distribuyen el agua del río Jiloca, sobre todo las acequias de la Quema y de los Regadíos que amplian sustancialmente la vega por el margen izquierdo.

En el siglo XVIII`, para dar riego regular a unos barrancos cercanos a la localidad, abrieron una mina por la que discurre la acequia. Actualmente esta acequia y mina están abandonadas.

Paracuellos de Jiloca

Las aguas de Paracuellos de Jiloca han sido aprovechadas por sus propiedades termales y mineromedicinales, construyendo dos baños que constituyen uno de los atractivos más interesantes. La cercanía a Calatayud y la presencia de dos estaciones de ferrocarril cercanas, la línea Zaragoza-Madrid con parada en Calatayud y la del Central de Aragón en el mismo Paracuellos facilitaron el esplendor de esta localidad a finales del siglo XIX y principios del XX.

En un sentido más hidrográfico, las principal acequia discurre por el márgen izquierdo del río Jiloca, denominada Acequia de la Quema procedente de Velilla, que recibe también el nombre de San Roque por pasar junto a la ermita dedicada a dicho Santo. En el margen derecho destaca la acequia de Marcuera. Cuando se acerca al río Jalón se bifurca en un sinnúmero de aceiculas que comunican ambos cauces.

Calatayud

Son muy pocos los metros de cauce del río Jiloca que atraviesan el término de Calatayud, pero aun así se puede destacar un complicado sistema de acequias y aceicuelas que enlazan el Jiloca y Jalón, atravesando una extensa zona de antiguas praderas.

La confluencia de ambos ríos se produce en una zona muy estratégica, por lo que podemos encontrar numerosos puentes para facilitar las comunicaciones: ferrocarril Zaragoza-Madrid, autovía de Zaragoza, carretera al Monasterio de Piedra, carretera Teruel-Calatayud, vías del antiguo ferrocarril Central de Aragón, etc.

Bibliografía

  • Armengol, Jaime, dir. (2000): El río Jiloca. Zaragoza, Prensa Diaria Aragonesa.
  • Marcuello, José Ramón (1992): El Jiloca. Zaragoza, Prensa Diaria Aragonesa.
  • "Río Giloca. Afluente del Jalón", en Itinerarios del río Ebro y todos sus afluentes. Madrid, Fortanet, 1882, p. 433-440 [Texto completo]
  • Arguille, Cristina (2003): "Remontando el Jiloca turolense", Viajar por Aragón, 24, p. 8-21 [Texto completo]
  • s.a. (2008): Ruta de los usos tradicionales del agua. Comunidad de Calatayud. Zaragoza, Gobierno de Aragón.