Bosque

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Un bosque es un área con una alta densidad de árboles. En realidad, existen muchas definiciones de bosque. Estas comunidades de plantas cubren grandes áreas del valle del Jiloca y funcionan como hábitats animales, moduladores de flujos hidrológicos y conservadores del suelo, constituyendo uno de los aspectos más importantes de la biosfera de la Tierra.

Comunidades de plantas

Actualmente se conservan algunas formaciones vegetales más o menos humanizadas, identificadas con el llamado piso supramediterráneo, marcado por la altitud de las tierras (700-1500 msnm) y la continentalidad del clima, con temperaturas bajas y precipitaciones escasas. Se pueden destacar los siguientes árboles y bosques:


También hay que destacar una gran variedad de plantas vasculares, estimándose en más de 1.300 especies, debido principalmente al clima y a la intervención humana. Podemos encontrar comunidades de ambientes salinos (halófitas) en la cuenca de Gallocanta, que evolucionan hacia la vegetación hidrófila de las riberas de los ríos o los bosques basófilos de roble marojo, quejigo o rebollo en Campo de Romanos y Cucalón, y encina o carrasca en el Jiloca, Campo de Bello -cuenca de Gallocanta- y Campo de Romanos.

Fauna en zonas forestales

Aunque cada tipo de bosque lleva asociado una biocenosis propia, podemos destacar algunas especies de presencia más regular. Entre las aves cabe citar a las currucas, con cuatro especies frecuentes: las Currucas Carrasqueña y Mirlona, de carácter mediterráneo, y las Currucas Capirotada y Mosquitera, de lugares más frescos.

Otras especies comunes son el Azor, la Paloma torcaz, el Cuco, los pájaros carpinteros (Pico picapinos, Pito real y Torcecuello), el Mosquitero papialbo, el Zorzal charlo, el Mirlo común, el Ruiseñor común, los páridos (Mito, Carbonero y Herrerillo común), el Agateador común y el Escribano soteño. Menos frecuente, aunque nidificante, es el Bisbita arbóreo. Como dato interesante cabe señalar la observación irregular de Elanio azul, una de las rapaces más bellas de la fauna ibérica, de marcado carácter mediterráneo, casi africano.

En invierno estos núcleos arbolados sirven de zona de invernada para especies poco frecuentes en toda la comarca, como la Chocha perdiz o el Escribano cerillo. También pueden verse especies poco frecuentes procedentes de las islas eurosiberianas que representan los macizos montañosos de comarcas aledañas, como por ejemplo el Mirlo capiblanco, la Curruca zarcera, el Verderón serrano o el Alcaudón dorsirrojo.

Otro grupo de vertebrados bien representado en los ambientes forestales es el de los reptiles. La hojarasca es el lugar apropiado para la Lagartija colilarga, presa importante junto a otros reptiles de pequeño tamaño, como el Eslizón ibérico o el Lagarto ocelado, de la Culebra bastarda, una de las serpientes más grandes de nuestra fauna. Al igual que otras especies de reptiles tiene en la huida su principal mecanismo de defensa, al sentirse amenazada se vuelve agresiva, por lo que conviene no molestarla. La persecución directa, el abuso de pesticidas y los atropellos en carreteras disminuyen drásticamente las poblaciones de este y muchos otros ofidios. Otras serpientes frecuentes son la Culebra de escalera, especializada en la captura de pequeños mamíferos, y la Culebra lisa meridional, de hábitos más crepusculares. Quizás el reptil más singular presente en la comarca sea la Culebrilla ciega, de aspecto muy semejante a una lombriz, pero con escamas y diminutos ojos. Sus hábitos hipogeos dificultan enormemente su observación, por lo que pasa a menudo inadvertida, de modo que sus poblaciones son muy poco conocidas.

Entre los mamíferos asociados a las masas forestales podemos destacar el Jabalí, el Lirón careto, la Gineta, el Ciervo y el Corzo. Estas dos últimas especies se observan de forma cada vez más regular en nuestra comarca.

Las masas forestales albergan del mismo modo una rica fauna de invertebrados, entre la que podemos destacar dos especies emblemáticas: el Ciervo volante (Lucanus cervus), el mayor escarabajo de Europa, y la Mariposa Isabelina (Graellsia isabelae), el más espectacular de todos nuestros lepidópteros.

Bibliografía