Loscos

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DATOS GENERALES
Comarca: Jiloca
Ayuntamiento: Loscos
CP: 44493
Altitud: msnm
Extensión: 71`80 km²
Población:
Gentilicio: Losquino
Loscos.jpg
Está situado en el límite más septentrional de la provincia de Teruel, en un llano al que da nombre, en el mismo pie de la Serranía Oriche-Cucalón, en la margen izquierda del río Pilero afluente del Cámaras, que a su vez desemboca en el Aguas Vivas antes de llegar al Ebro, dista 50 km de Calamocha, 119 de Teruel y 90 de Zaragoza.

El término tiene una extensión de 71’80 Km2, está a 981 metros de altitud, teniendo la cota más alta en Peña Tajada con 1.381 mts. A Loscos se accede por Burbáguena, Ferreruela de Huerva y Cucalón, aunque también puede hacerse por Cortes de Aragón y Huesa del Común, o por Navarrete, Lechago y Cuencabuena.

Tradicionalmente Loscos ha sido el centro neurálgico de servicios de todo su campo, donde ejercieron antaño diversos artesanos textiles, guarnicioneros, herreros, carpinteros, peluqueros, zapateros, esquiladores, sastres, etc. Sin contar los trujales para la producción de vino, los neveros para tener hielo en el verano, o el carboneo de monte. De todas formas ha sido siempre un pueblo eminentemente agrícola y ganadero, que hoy basa su economía en los cereales –trigo, cebada, avena y centeno-, los almendros que han sustituido a las viñas y al azafrán, y el pipirigallo que ha hecho lo propio con los frutales. En cuanto a la ganadería, destacan media docena de granjas de ovino.

En plena época emigratoria, cuando los pueblos turolenses se vaciaban de gentes en beneficio de las grandes urbes, concretamente en 1972, las poblaciones de El Colladico, entonces con 19 habitantes, Piedrahita de 32, y Mezquita de Loscos con 143, fueron anexionados a la vecina localidad de Loscos.


Medio natural

Se localiza en el extremo oriental del macizo paleozoico de la sierra de Herrera, con predominio de pizarras y cuarcitas modeladas en lomas de una gran suavidad e incididas por una red de barrancos afluentes del río Cámaras y del Santa María, ambos de la cuenca del Aguasvivas. En su entorno predomina un mosaico de tierras de labor, lastonar, tomillar y aliagar, con algunos ejemplares dispersos de encinas y algún enclave más denso en las cercanías del término de Santa Cruz de Nogueras.

Sobre la riqueza minera del territorio hablan las minas Joaquina, en el Barranco del Reajo o del Regajo, rica en bismuto, galena y arsenopiritas, la del Carmen, y la de la Modorra que da barita o baritina.

Hay que destacar también las rocas volcánicas de Loscos.

Demografía

Variación demográfica del municipio entre 1990 y 2004
Año 1900 1910 1920 1930 1940 1950 1960 1970 1981 1991 2001 2004
Habitantes 651 634 632 645 576 514 435 523 278 211

Cuenta en la actualidad con 219 habitantes, si bien, como en otras muchas pequeñas localidades de la comarca, en tiempos pasados dispuso de mayor población. Al inicio del siglo tenía 651 habitantes, en 1960 eran 913, la cifra más alta, desde entonces por la emigración el descenso ha sido muy considerable. A comienzos de los años 70 se le anexionaron los municipios de El Colladico, Mezquita de Loscos y Piedrahita. Existe escuela pública dependiente del CRA de Muniesa con 9 niños atendidos por una maestra.

A mediados del pasado siglo Madoz describía la localidad en los términos siguientes: "Lugar con 112 casas, con calles llanas y bien empedradas, edificio granero de los mejores del arzobispado… produciendo trigo, cebada, avena y azafrán, hay ganado lanar y caza de liebres y perdices, tiene 106 vecinos y 391 almas".

Además de la propia localidad, la población residía en masadas y caseríos cercanos. En los censos de los años 1860, 1887 aparecen los siguientes asentamientos humanos dispersos: Casetas de Rabadán y Serrano y la masía de Tomás García, la ermita de San Miguel de Mercadal y la casa del ermitaño.

Algunos datos de su historia

Parece que en sus inmediaciones se han encontrado restos que datan de 5.000 años a.C., así como huellas de las culturas romana y árabe. La primera mención se halla en la Carta Puebla de Monforte, de 1157, en que el lugar se denominaba Luscan, si bien parece que la actual ubicación procede de las repoblaciones efectuadas a mediados del siglo XII por el Conde Ramón Berenguer. No figura en los censos de la Comunidad de Daroca de 1205 ni de 1400, si bien en 1373 le atribuyen una colación de 19 morabedís, que fueron 32 en el de 1414, con 17 fuegos en 1495.

Al arciprestazgo de Belchite del arzobispado de Zaragoza pertenecía en 1280, y durante los siglos siguientes contaba con un importante edificio o granero conocido como La Parra, donde se cobraban los tributos. Perteneció a la sexma de Trasierra de la Comunidad de Daroca, era aldea en 1711, lugar en 1785, con ayuntamiento propio desde 1834 que perteneció al partido judicial de Montalbán hasta que en 1965 pasó al de Calamocha. A partir de 1955 pasó a depender de la diócesis de Teruel.

Según el estudio de Asso sobre los despoblados aragoneses, al norte de Loscos se encontraban dos antiguos asentamientos:

Consigna el cosmógrafo Labaña en las anotaciones que realizó a su paso por Loscos que contaba en 1611 con una cincuentena de habitantes, dando cuenta también de hallarse allí la cuna del que sería Venerable P. Anadón, al que conocía.

Lugar de diversos encuentros bélicos en las pasadas guerras carlistas, así como en la última contienda civil, allí mismo estuvo instalado el frente de guerra. Por un lado las fuerzas de Franco que ocupaban la sierra de Cucalón, mientras que las republicanas se hallaban en el camino de Plenas ocupando la localidad desde septiembre de 1936, de donde fueron desalojadas en diversas ocasiones según los avatares de la guerra.

Patrimonio arquitectónico

Entre la arquitectura religiosa de Loscos merece destacarse la iglesia parroquial dedicada a San Andrés. Es de finales del siglo XVII, de estilo barroco con torre cuadrangular.

Conserva varias ermitas. La más interesantes es la de San Roque, de planta de cruz griega, sin olvidarnos tampoco de las ermitas de Santa Águeda y San Miguel.

En cuanto a las construcciones civiles llama la atención el edificio del antiguo ayuntamiento. En 1792 se construyó la fuente de San Roque, con abrevadero y lavadero que se añadieron a finales del siglo XIX. La fuente de la plaza se hizo a concejadas entre 1921 y 1922.

Antiguamente existieron dos hospitales, uno para transeúntes y otro para los del pueblo, también ha desaparecido el viejo horno de pan cocer, construido en 1927, reformado en 1965 y 1970, hoy en su lugar se levanta el nuevo edificio de multiusos. Recientemente se ha levantado asimismo el horno de San Roque y un mesón.


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Existe un inventario de patrimonio inmueble más amplio elaborado por el Centro de Estudios del Jiloca en el año 2006, que se puede consultar directamente online o solicitando un Dvd a la Comarca del Jiloca.

Ayuntamiento y Municipio. La administración local

Ayuntamiento de Loscos

El municipio tuvo su origen en la Reconquista. A lo largo de la Edad Media amplió su término municipal con la incorporación de la pardina de Mercadal. Perteneció a la sexma de Trasierra de la Comunidad de Aldeas de Daroca. En 1834 pasó al partido judicial de Montalbán hasta que, en la reforma de 1965, fue incorporado a la zona de Calamocha. En 1993 se incorporó a la Mancomunidad de la tierra de Belchite y, tras su disolución en 2003, a la comarca del Jiloca.

Los fondos históricos del Ayuntamiento han estado siempre depositados en el Archivo Municipal de Loscos.

Lista de alcaldes de la localidad
Periodo Nombre del alcalde Partido político
1979–1983
1983–1987
1987–1991
1991–1995
1995–1999
1999–2003
2003–2007
2007–2011 Pedro Elías Bailo PAR
2011–2015 Pedro Elías Bailo PAR

Además del Ayuntamiento, podemos destacar otras instituciones públicas:

El Asociacionismo. La sociedad civil

Como sucede en el mundo rural y, especialmente, en los pequeños pueblos, la mayor parte de las agrupaciones de vecinos tienen un carácter religioso: Hermandades, cofradías, etc. La asociación religiosa principal es la Parroquia de San Andrés Apóstol, que agrupa a todos los fieles de la localidad. Sin embargo, a lo largo de la historia se podrían destacar otras:

Encontramos también algunas comunidades de regantes, sociedades, cooperativas y grupos sindicales relacionados con el trabajo agrícola y ganadero.

A partir de la Constitución de 1978, una vez consolidada la libertad de asociación y reunión, aparecieron numerosas Asociaciones Culturales:

Linajes y personajes

Son numerosos los vecinos de Loscos que han destacado en algunos aspectos de sus vidas:

Fiestas, costumbres y gastronomía

  • En febrero se festejaba a Santa Águeda con procesión, chocolatada, bailes y a veces comedias, al día siguiente de nuevo era el de la Abuela. Para San Juan tenía lugar la sanjuanada con un lavado de cara al amanecer en la fuente del Venerable, cantando a la vuelta coplillas alusivas a quienes faltaban a la costumbre, o de felicitación a quienes en el día celebraban su onomástica, concluyendo el festejo con los correspondientes vítores al Santo. Con menor importancia se celebraba igualmente a San Isidro y a San Miguel.
  • Se hacen hogueras para San Antón (antiguamente se paseaban los animales siete veces desde la iglesia hasta el peirón del Santo en el Barrio Bajo para solicitar su protección) y San Valero.
  • En Semana Santa eran muy celebradas las carraclas en los oficios litúrgicos, instrumentos que hacían los mismos artesanos del pueblo, y que aún se usan a veces por las mujeres para llamar a misa. En la Semana Santa, la noche de Pascua Florida había corrida de los Pollos, ronda por el pueblo, canto de Auroras, y colocación de ramos en flor en las puertas de las casas de las mozas que se cortejan, además de dos chopos o mayos en la puerta de la iglesia. A la mañana tiene lugar la procesión del Encuentro. El lunes de Pascua se celebra desde 1926 la fiesta del Venerable Anadón, sacando su imagen en procesión hasta la casa donde nació.
  • En julio de 1996 se escenificó el antiguo trabajo de los segadores, para lo que se trajo una cuadrilla desde el Rincón de Ademuz con su burro enalbardado, el serón, los vencejos, hoces y demás trebejos del oficio. Mientras entonaban coplas del tipo: "Enamoradica vengo / de ver a mi amor segar, / coge tres y bate cuatro / y no sabe engavillar", se reprodujeron con gran fidelidad las faenas de la siega, atado y enfajado de las gavillas, mientras las mujeres espigaban manojos de mies. Almuerzo y comida de campo, y acarreo de los fajos hasta la era para la trilla, con nuevos cánticos durante el camino.
  • Otra antigua costumbre que trata de recuperarse es la de Cabodaño, el 31 de diciembre la chiquillería recorría el pueblo cantando: "Tía María, Cabodaño, que se acaba el año, y si no lo da, le matamos el gallo y si no la gallina"; en cestas de mimbre recogían las golosinas y aguinaldos típicos de las fechas. También recuerdan algunos a los Mascarones, que en carnaval salían con zagones sujetos al cuello, piernas y cintura por medio de correas con hebilla, que andaban por las calles en los carnavales con una pelleja impregnada de hollín para manchar la cara a quienes no se disfrazasen; otros preferían vestirse de mujer mientras algunas lo hacían de hombre, tocando con estridencia las campanillas de las colleras de las caballerías o esquilos de ovejas, y la inevitable pelleja untada de aguarrás, azulete o sebo de carro. O la Dula, todavía a comienzos de siglo, de madrugada, el dulero hacía sonar un cuerno de vaca para recoger a las caballerías junto al peirón de San Antón y llevarlas a apacentar a las tierras blancas de la Dehesa o por las Rieras, retornando al anochecer al pueblo; posteriormente se hizo también con los cerdos, pero en este caso llamándolos con esquilos. Algo parecido era la Guardia, que se hacía con los mismos animales los días de fiesta para que la gente descansase de estas faenas.

En cuanto a la gastronomía destacar que cada festividad tenía su comida característica o su forma de elaboración especial. Por ejemplo la matacía del cerdo debía hacerse en cuarto menguante para que los perniles no se estropeasen, o el cuidado para elaborar el típico licor de nueces, que debían cogerse el día de San Juan guardándose en un barral enteras, sin pelar, para luego prepararlas y embotellarlas, no debiendo abrirse ni consumirse antes del día de Nochebuena. En las romerías era costumbre hacer migas con salchichas; el cardo, la carne y los buñuelos eran para la Navidad; la Rosca de Pascua era una especie de torta que se hacía con dos huevos duros y un trozo de longaniza de la conserva; para San Andrés todo lo relativo a la matanza del cerdo, con las singulares bolas a base de pan de ocho días cortado y mezclado con sangre y grasa de cerdo, se amasa bien todo y se hacen las bolas que se cuecen con las morcillas en el mismo caldero; era costumbre intercambiar y regalarlas con familiares y vecinos, lo que daba lugar a alguna que otra broma al rellenarlas con guindillas o con pelos del cerdo.

La siega era motivo asimismo de nuevas variantes culinarias, siempre a cargo del Dueño de la casa. Los segadores reponían fuerzas con un buen almuerzo a base de migas, sopas con huevo, tortilla de patatas con cebolla, magra, blanco y conserva del cerdo. A medio día se paraba para dar cuenta del cocido de garbanzos o de judías con tocino y carne de somagro, acompañado de ensaladas y el postre. Se solían beber las Soladas, mezcla de aceite y vinagre con agua, vino y sal, sin olvidar el exquisito Mostillo de Loscos y las Sopetadas.

El horno de pan cocer era famoso por sus magdalenas, bollos con pimientos, tortas de desayuno, las migas al estilo de Teruel o platos bien horneados a base de cabezas de ajo con magra, tortilla y migas aliñadas con aceite, vinagre y sal.

Música popular

En lo que respecta a la música popular, según aparece recogido en el Archivo de música popular de ADRI, Loscos llegó a ser uno de los focos musicales más importantes de toda la zona estudiada, después de un desarrollo singular del hecho musical que giró en torno a dos grupos, el de los Melchores y el de los Sastres.

Los instrumentos locales más antiguos que se conocen son el pito de caña y las panderetas. Se recuerda el nombre del Tío Cirilo y del Tío Anastasio, que construían y tocaban esas flautas; también a los músicos de cuerda de Monforte de Moyuela conocidos como los Adoberos.

Un músico de importancia para Loscos fue Matías Villanueva Sarto, fundador del linaje musical de los Melchores. Melchor Villanueva (hijo del Ciego) tocaba el saxofón y la guitarra.

Surgieron sucesivamente varios músicos, que se agrupaban para tocar: Manuel Carbó sitúa a partir de 1918 el grupo de Maximino Juste, laúd; Florencio Rabadán, guitarra, Tomás Bello, guitarra; Melchor Villanueva, acordeón. Con el creciente número de músicos surgió la competencia y se formaron dos grupos con sus resp. Bailes, uno en casa del Tío Palacián y otro en casa del Tío Pedro José.

En 1927 José Gimeno compró un violín y formó un trío con Maximino Juste, laúd, y Florencio Rabadán, guitarra. En los años 40, los hijos de José Gimeno, Delfín y José María, los Sastres, comenzaron a tocar (guitarra y bandurria, respextivamente). José y sus dos hijos hacían baile en Loscos los domingos y eran reclamados por los pueblos vecinos; tocaron en Rudilla, Salcedillo, Fonfría, Piedrahíta, El Colladico, Anadón, Bea, El Colladico.

Por su parte, los nietos de Matías Villanueva (los Melchores) se especializaron igualmente en la cuerda: Félix Villanueva, violín; Melchor Villanueva, guitarra, Pedro Villanueva, guitarra.

Una buena parte de los mozos aprendió a tocar algún instrumento de cuerda; a los citados se añadieron entre otros Marcos Rabadán, guitarra; Miguel Luño, violín, Mariano Bello, guitarra, Santiago Bailo, acordeón, y Manuel Carbó, guitarra y bandurria. Hacia 1947 había dos bailes en el pueblo, uno para los mayores y otro para los más jóvenes.

En aquel tiempo, para las fiestas se contrataba a Santiago "el Ciego de Lanzuela", que tocaba el laúd y el violín. Félix y Emiliano Sabirón, gaiteros de Lanzuela, se hacían cargo de las carreras de pollos y de los pasacalles.

Entre 1958-60 hubo un trío, con Delfín Gimeno, violín, Miguel Luño, violín, y Manuel Carbó, guitarra, que tocaba tanto en Loscos como en Fonfría y Monforte. Con el paso del tiempo la población joven disminuyó y las nuevas formas de hacer y reproducir música hicieron el resto. Como en tantos lugares, por no decir todos, el baile de cuerda desapareció, pero la familia Villanueva ha guardado el gusto por esta instrumentación y sus descendientes aún la cultivan.

Romerías

Según apuntes que obran en el arzobispado de Zaragoza, se sabe que en Loscos han existido varias cofradías aunque ninguna esté hoy en activo. Todavía alguno recuerda la de Santa Bárbara, cuyos estatutos, como los de la de San Blas, datan de 1558; la del Santísimo Nombre de Jesús fue creada en 1598, y todas ellas, junto a la de la Dolorosa y a la de la Virgen del Carrascal de Plenas, todavía estaban activas en el siglo XVIII.

Aún se realiza la romería a San Miguel el primer domingo de mayo, que antes se hacía el día 8 del mismo mes cuando acudían desde Villar, Loscos, Plenas, Nogueras y Santa Cruz y se organizaban carreras pedestres entre los representantes de cada pueblo. Hoy se hace con misa, bendición de términos, vino de honor y comida popular.

En 1940 se reparó la ermita y se compró la imagen de San Miguel. En 1398 el rey Martín el Humano autorizó a la aldea de Loscos, "por la ley de la costumbre, acudir al Valle de las Encinas [Carrascal], un día del mes de mayo, sin mezclarse con otros pueblos". Desde entonces han acudido desde Loscos a la ermita de la Virgen de la Carrasca del término de Plenas, hasta que en 1968, como consecuencia de una serie de disputas y de malos entendidos con los mozos de este pueblo, se acordó no acudir más a la misma, restaurando la derruida ermita de Santa Águeda para ir allí en romería el último domingo de mayo en honor de la Virgen de la Carrasca. Por fin en 1992, después de 23 años de ausencia, al objeto de cerrar la polémica el pueblo de Loscos acudió de nuevo a la ermita de Plenas, si bien en años posteriores dejó de hacerse para no duplicar la devoción a una misma advocación mariana. En esta romería se va en procesión con cánticos y salutaciones a la Virgen dando un rodeo a la ermita, sigue la misa con colecta para su mantenimiento, visita al algibe junto al río donde se hace una comida de campo con la leña que preparan los romeros, los concursos de guiñote, brisca, tiro de barrón y birlas cierran la jornada festiva.

En la romería a la ermita de Santo Domingo de Mezquita de Loscos que se hace en agosto, es costumbre derramar copas de anís sobre los campos.


Personajes populares y leyendas

Los viejos artesanos de antaño ocupan buena parte de la memoria popular en cuanto a personajes populares, como la media centena de trujales que fabricaban el vino de Loscos, alguno famoso como el de la tía Cirila, donde acudían numerosos aparceros con sus uvas para pisarlas con los calzones remangados, bien agarrados a las cuerdas que colgaban del techo. Por San Andrés sacaban el trujal, pero antes de destapar las cubas –que se tapaban con sebo- se probaba la peligrosidad de las emanaciones con un candil. Incluso los mismos pastores, quienes se comunicaban en el monte entre sí por medio del humo de las hogueras que hacían en fechas y horas concertadas previamente.

Todavía hay quien recuerda a Florencio, el Rizal o el Lucero, pues era el encargado de encender y apagar con ayuda de su gayata las 35 luces que constituían el alumbrado público; o a Matías Villanueva, el Juglar de Loscos o también el Ciego de Loscos, aunque era ciego disponía de una buena voz para cantar jotas, por lo que acompañado de su guitarra andaba de pueblo en pueblo en las fiestas, a veces junto al también Ciego de Lanzuela, lo mismo como cantador que como recitador de sucedidos, entre los cuales destacaba el del violento Crimen de Retascón. Todavía su hijo Melchor como alguno de sus nietos mantiene la vena artística de Matías. Sin dejar el tema musical anotar los numerosos aficionados de la localidad, entre ellos la saga de los Melchores y la de los Sastres, que dieron lugar al comentario de que en cada esquina de Loscos se cantaba o se tocaba algo.

Otros personajes queridos es el médico José Andrés Garcés que ejerció durante cuarenta años por estos pueblos que visitaba con su vespa, o Ramón Gimeno y su esposa Juana Villanueva que se encargaban del correo, o Miguel Francisco Navarro, el tío Españolete, por su costumbre de saludar a todos con un "¡Hola español!", infatigable trabajador lo mismo en la siega que en su herrería, buen contador de chistes y de picardías. Por entonces tenía la posada Bruno Solana y la taberna Benigno Juste; la tía María Beltrán cantaba las sanjuanadas, y María la juja solía componer las coplillas de San Juan, además de cantar los gozos de San Roque; los hermanos Francisco y Bruno Solanas eran zapateros y guanicioneros; los Monterde eran carpinteros especializados en la confección de matracas y carraclas, famoso era asimismo Mariano Bello, el Pelaire, esquilador de ganado, cardador de lana y fabricante de colchones con su mujer Apolonia; los buenos herreros del lugar se acabaron con Miguel Andreu, el tío Cirilo; lo mismo que los sacristanes con la desaparición de Mariano Villanueva, el Ronco, especialista en los toques de campana. Por su parte Crescencio, el Zapatero de Mezquita, era especialista en la fabricación de abarcas; famoso era el telar de José Palacín que funcionó hasta 1920 y que rivalizaba con el del tío Pelaire y con los de Mezquita. Entre los sastres recordar a Miguel Gimeno, su hijo Blas, luego José, Ramón y otros hasta Delfín, con sus típicos chalecos de piel de oveja, zagones, trajes de calzón, etc. Cortantes o matarifes como el tío Próspero o Ismael, barberos como Manuel Carbó, o pastores como Marcelino el Moral.

También es rico Loscos en cuanto a leyendas, curiosidades y sucedidos, con sus juegos de infancia como la píndola, el corro, el correcalles; o la creencia en el tesoro escondido en tinajas de oro que se ocultaría bajo una de las carrascas de la inmediaciones de la ermita de San Miguel; los fugaces encuentros en los atardeceres del verano entre los mozos que acudían a abrevar con sus caballerías junto a la fuente y las mozas que iban allí a llenar sus cántaros; las leyendas y chismorreos que se formaban en la Pared Blanca o en el Cantón junto a la era donde se molían los aljezones.

Sin duda que allí se comentaría algo de las andanzas por la sierra de Cucalón del famoso bandido Mediaoreja, que obligó a crear allí un pequeño somatén para perseguirlo.

Parecida función cumplía el Casino, fundado en 1930, que fue lugar de ocio, recreo y diversión durante varias décadas, o el horno de pan cocer que reunía a las amas de casa mientras amasaban el pan o preparaban sus pastas y daban rienda suelta a la lengua. En alguno de estos encuentros debió de tener lugar la disputa entre la Catalina del Salcedillo y la Valverdina, que un buen juez zanjó obligándolas a pagar como multa un reloj para la torre de la iglesia, así cuando diera las horas se acordarían de su falta. Curioso fue también el buen párroco Mosen Bernardo allá en los primeros años del siglo, buena persona, pero también buen bebedor y jugador, de él se cuenta que en misa en lugar del Oremus, de vez en cuando se le escapaba Oros son triunfos, o la noche en que perdió a las cartas hasta la burra que tenía para sus desplazamientos, que al día siguiente le fue devuelta por quien se la ganó. Sin salirnos del tema religioso, destacar la creencia de que en la procesión del Corpus los niños no debían estar dormidos cuando pasaba el Santísimo por la puerta de la casa.

La afición musical de los de Loscos hacía que muchos mozos confeccionases sus propias gaitas con maderas del terreno, con las que tocaban valses y jotas en días señalados. Otras veces se ajustaban músicos de otras localidades por carta que llegaban en tren hasta Ferreruela, adonde bajaban a recogerlos con un carro; año hubo que tuvieron que subir andando hasta Loscos pues en el vehículo no cabían más que los instrumentos.

Entre las leyendas, recordar la de la niña Gertrudis que se perdió con tres años de edad cuando estaba al cuidado de su hermano mayor Ramón, a quien le fue restituida por el caballero que al parecer la secuestró todo el tiempo y que solicitó el perdón de los padres. También la de la perdiz losquina que narra su vida desde la incubación hasta la reproducción y los lances con los cazadores del lugar. Para terminar, un comentario acerca del dicho: "Loscos, cuatro por cinco calles", que parece indicar el individualismo de sus gentes, pero que, al menos por lo que nosotros hemos podido conocer, en los últimos tiempos parece perder vigencia, al menos por la pujanza y el interés de sus gentes en recuperar lo mejor de su pasado para abordar con mejores garantías el futuro.

Enlaces externos