Sierra Menera

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Marojal
Minas de hierro

Sierra Menera es una de las numerosas cadenas montañosas que se enclavan en el Sistema Ibérico. Es un macizo montañoso que forma parte del conjunto de sierras que constituyen las Serranías de Albarracín. Junto con la Sierra Palomera, la Serranía de Cucalón y las Sierras de Pardos y Santa Cruz, conforman las unidades montañosas más importantes del valle del Jiloca. Al tratarse además de una zona de tradición minera, adquiere una mayor identidad, tanto a nivel provincial como autonómico.


Unidades de relieve

Sierra Menera ocupa una extensión que ronda los 25 kilómetros de longitud y una media de 15 kilómetros de ancho, en los cuales se levantan las cumbres de una cadena montañosa serpenteada por numerosos barrancos. La alineación de la sierra sigue la misma dirección que el Sistema Ibérico en conjunto, noroeste – sureste. Dentro del Sistema Ibérico turolense, Sierra Menera queda situada en la parte central del extremo occidental. No obstante, aunque Sierra Menera es turolense en su mayor extensión, también ocupa tierras castellano manchegas, en la provincia de Guadalajara.

Sierra Menera resulta ser un accidente geográfico que ejerce función de división de aguas y de límites administrativos. Precisamente, esta divisoria de aguas en Sierra Menera tiene la particularidad de determinar el destino del agua que precipita, es decir, en función del lado de la sierra en que caiga el agua ésta acabará en ríos de la vertiente mediterránea o atlántica.

Por la vertiente mediterránea, las ramblas y arroyos que nacen en la cara oriental de Sierra Menera, se convierten en afluentes del río Jiloca, que tras verter sus aguas en el Jalón, pasa a formar parte del río Ebro alcanzando el mar Mediterráneo. La zona septentrional de la sierra, a pesar de estar incluida en la vertiente mediterránea, no tiene salida al mar, puesto que aporta sus aguas hacia la cuenca de Gallocanta. En cuanto a la cara occidental de la sierra, el agua encauzada fluye hacia el océano Atlántico a través del río Gallo, afluente del Tajo.

Los elementos geográficos que delimitan Sierra Menera son los siguientes. La parte norte de la sierra queda limitada por las estribaciones montañosas de las Sierras de Caldereros y la Sierra de los Castillajos de Zafra. La zona sureste por la Sierra de Almohaja. La parte suroeste queda limitada por las parameras de Pozondón y las estribaciones de los Montes Universales. Al oeste se sitúa un amplio valle que discurre desde Ródenas hasta Setiles. Al este queda una zona de transición donde Sierra Menera se desdibuja hacia el valle del Jiloca, en donde se distinguen las lomas de Ojos Negros y Villafranca del Campo.

A grandes rasgos, Sierra Menera se puede dividir en dos grandes sectores. Estas unidades presentan, en líneas generales, diferencias fisiográficas. El límite imaginario entre estos dos sectores se encontraría en el municipio de Villar del Salz. En la mitad norte, con mayor anchura que la mitad sur, predominan los terrenos abruptos, con grandes desniveles y barrancos encajados en estrechos valles. La máxima altura en esta mitad norte la alcanza el Mojón Alto, con 1.591 m. de altitud. En cambio, la mitad sur presenta un relieve mucho más suave, principalmente en la cara oeste, donde se encuentran más presentes los afloramientos de rodeno. Destaca en este sector el monte de San Ginés, con 1.601 m.

Hidrología

En Sierra Menera no nace ningún río, sin embargo, hay una amplia red de barrancos y ramblas que drenan sus aguas hacia la vertiente mediterránea o atlántica. Hasta hace algunas décadas, estos cauces portaban un caudal prácticamente permanente, aunque, eso sí, fluctuante a lo largo del año. Hoy en día, estos cauces están prácticamente secos, convirtiéndose en afluentes ocasionales del río Jiloca, al este de Sierra Menera, y del río Gallo hacia el oeste.

La fisiografía de la sierra también influye en este caso en el desarrollo de los barrancos y ramblas. La mitad norte de la sierra, mucho más abrupta en comparación con la mitad sur y, sobre todo, en comparación con la cara oeste de ésta, permite que el agua fluya a gran velocidad, propiciando la erosión del suelo y la excavación de regueros que irán adquiriendo poco a poco mayor nivel, llegando a formar barrancos muy encajados en la cabecera, con un cauce incipiente que dará lugar a dilatadas ramblas en el curso medio y bajo del cauce.

La vertiente este de Sierra Menera cuenta, en este sentido, con un sinfín de barrancos y ramblas articulados que constituyen unos afluentes del río Jiloca, más bien esporádicos. En los montes de El Pedregal, en tierras castellanas, nace uno de los más importantes afluentes del Jiloca, un claro ejemplo del largo trayecto de las ramblas:

No es fácil ver el agua en Sierra Menera, lo cual no quiere decir que no la haya. Los cursos de agua superficial permanente son muy escasos, sin embargo, el subsuelo se encarga de custodiar el preciado tesoro.

Existen zonas donde el agua de escorrentía tiene dificultades para ser drenada. Los cauces quedan desdibujados y el agua no puede seguir un curso claro. En esta situación, las características litológicas de los suelos juegan un papel especial. Así pues, si el suelo se encuentra constituido por materiales impermeables, el agua permanecerá sobre él y se formarán humedales. En cambio, si el suelo está formado por materiales permeables, el agua percolará hacia el subsuelo hasta alcanzar el acuífero. En Sierra Menera, las áreas con difícil drenaje y con predominancia de materiales calcáreos, constituyen unos importantes y fundamentales puntos de recarga de acuíferos.

Los moradores de Sierra Menera bien lo conocen y desde antiguo se han proveído de agua mediante su extracción con pozos, puesto que el nivel del acuífero se encuentra a pocos metros de la superficie. Es fácil encontrar pequeños huertos cerrados con paredes de piedra, en los cuales existe un pozo que permite regar los cultivos.

Geología

Mapa geológico

Sierra Menera constituye, geológica y morfológicamente, una unidad con entidad propia, claramente diferenciada en el territorio, formando un bastión que separa la Ibérica aragonesa de la castellana. Formada por el choque continental de la placa Ibérica con la Europea, en lo que denominamos Orogenia Alpina, la Cordillera Ibérica forma un conjunto de elevaciones alternantes y casi paralelas, con una orientación NO-SE, que permiten un diverso mosaico de afloramientos geológicos. Dentro de esa diversidad, los afloramientos más escasos son los Paleozoicos, pudiendo encontrarlos únicamente, dentro de los límites de la Comarca del Jiloca, en la Sierra de Cucalón, en los Montes de Gallocanta y, sobre todo, en Sierra Menera.

Esta última forma una “isla” paleozoica, rodeada por materiales más modernos, y fácilmente distinguible a gran escala. Presenta una enorme singularidad geológica, conformada por su diversidad de litologías, así como por su paisaje minero, fruto de la interacción secular entre el hombre y las entrañas de la Tierra, que quedan expuestas al viento y el sol, tras aguardar pacientemente ocultas durante muchos millones de años.

Así, la Geología es un aspecto que dota de carácter y personalidad propia a esta parte de la Comarca, y la hace digna de mención en el conjunto del patrimonio natural aragonés. A la vez, es un elemento que ha marcado indudablemente las vidas de sus habitantes durante años, siendo hoy una profunda herida que se resiste a cicatrizar en el recuerdo.

Podemos destacar varios puntos de interés geológico:

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Bibliografía

  • Palomares Martín, M. (2012): Los paisajes de la Comarca del Jiloca. Calamocha, Centro de Estudios del Jiloca [Descargar libro]
  • Sanz Serrano, Tomás; Bellido Luis, Teresa; Cereza Abadías, José María (2009): Sierra Menera. Guía general de Sierra Menera. Calamocha, Comarca del Jiloca, Centro de Estudios del Jiloca [Texto completo].