Arte gótico

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A partir de mediados del siglo XIII se extiende por la comarca un nuevo estilo artístico, el gótico. Se caracteriza por sus típicos arcos apuntados y sus bóvedas de crucería.


Arquitectura

Durante este periodo se consolida el tejido urbano de las ciudades y localidades más grandes. Se reforman numerosos edificios y se construyen otros nuevos, tanto religiosos como civiles.

En el caso de Daroca, también se construye el recinto amurallado, embellecido con hermosas torres y, sobre todo, con dos puertas monumentales. Entre las obras religiosas, destaca sobre todo la reforma de la Iglesia de Santa María de los Corporales (Daroca), que se amplía a tres naves y se le añade un claustro. A principios del siglo XV se amplia la iglesia por su pie y se construye la actual puerta del Perdón. A mitad de siglo se añade la actual torre campanario.

Encontramos iglesias góticas por todo el valle del Jiloca, destacando las siguientes:

Entre las ermitas, mucho más numerosas, destacan:

  • Ermita de Santa Agueda (Loscos)
  • Magdalena y San Martín de Villadoz
  • Ermita de San Bartolomé (Villarroya)
  • Ermita de San Cristóbal (Lagueruela)
  • Ermita de San Bartolomé (Villaba de los Morales)
  • Ermita de San Fabián y San Sebastián (Pozuel del Campo)
  • Ermita de San Juan (Cutanda)

Escultura

La escultura gótica aragonesa alcanzó su esplendor precisamente en los talleres de Daroca y de la capital del Reino, Zaragoza. En este último se forma a finales del siglo XV Gil Morlanes el Viejo, sin duda el escultor aragonés renacentista más relevante.

Hay que distinguir para este periodo dos grandes grupos de obras: la escultura decorativa integrada en los programas arquitectónicos, y la decoración de interiores, a saber, imaginería, retablos esculpidos y sepulcros.

Dentro de nuestra comarca, es, sin duda, la Iglesia Colegial de los Santos Corporales de Daroca el escenario donde mejor se puede profundizar en la escultura gótica aragonesa.

La escultura monumental tiene un buen exponente en la llamada puerta del Perdón de la colegial de Daroca. Su tímpano es de finales del siglo XIV o principios del XV y representa la visión del Apocalipsis, con un Cristo triunfante entre el sol y la Luna, rodeado de unos ángeles que portan los instrumentos de la pasión. A sus lados la Virgen y San Juan oran por la Humanidad en el momento del juicio, al que llaman los ángeles trompeteros que despiertan a los muertos de sus tumbas.

Un par de hermosos ejemplos de imaginería gótica se pueden contemplar en el Museo Colegial de Daroca, a saber, una virgen goda del siglo XIII y una santa abadesa de estilo gótico borgoñón realizada hacia mediados del siglo XV.

Sepulcros góticos se conservan en la Capilla del Patrocinio, a saber la sepultura en alabastro de una canonesa de Rueda, de finales del siglo XV, y un sepulcro ya del XVI bajo arcosolio de un caballero yacente, con algunos rasgos renacentistas, posiblemente el fundador de la capilla, Juan Ruiz Senés.

Pero, sobre todo, destaca la antigua capilla mayor, uno de los dos principales talleres de escultura del siglo XV en Aragón, junto con la Seo de Zaragoza. En la capilla del Patrocinio se conservan seis alabastros ingleses del taller de Nottinghan, entre los que destacan el de la Coronación de la Virgen, el Nacimiento de Jesús y la Adoración de los Reyes.

Fuera ya del extraordinario conjunto monumental de Santa María la Mayor de Daroca, se conservan tallas góticas en Mainar, Villarreal, Badules, Castejón de Tornos, Lagueruela y Ojos Negros.

Pintura

El gótico es la época dorada de la pintura aragonesa, especialmente gracias a las obras sobre tabla que se realizan desde mediados del siglo XIV hasta principios del siglo XVI. Los pintores de la época imprimen a sus obras una fuerte personalidad que ha llevado a hablar a muchos autores de los "primitivos aragoneses". La ciudad de Daroca ocupa un lugar importante en el desarrollo de ese afortunado capítulo del arte aragonés.

Pintura mural

Abside de San Miguel. Daroca

Las paredes de las iglesias románicas y góticas, sus ábsides y capillas, estuvieron decorados con abundantes pinturas murales o sobre tabla, a pesar que muy pocas de estas obras se han conservado hasta nuestros días. Los conjuntos murales se realizan tanto al fresco como al temple sobre el muro. La época de esplendor de los conjuntos murales aragoneses se inicia hacia el 1300, prolongación de la potente tradición mural aragonesa de época románica. Se trata de obras de estilo gótico lineal o francogótico, de la primera etapa de la pintura gótica aragonesa.

En el valle del Jiloca se han conservado estupendas pinturas murales de estilo gótico. Se trata de conjuntos murales con gran influencia románica, como se puede apreciar por su característica orla en zigzag. Destacan especialmente los conjuntos de

Pintura sobre tabla

Retablo de Retascón
Retablo de Langa

Los retablos, o conjuntos pictóricos sobre tabla, evolucionan a partir de la pintura mural. Se difundieron en Aragón durante la segunda mitad del siglo XI, para alcanzar su máximo esplendor en el siglo XV. Durante el siglo XVI serán desplazados por los grandes retablos escultóricos en alabastro y madera policromada, que presiden la mayor parte de las iglesias del valle del Jiloca todavía en nuestros días.

En Daroca se situó una importante escuela de retablistas, alimentada por el trabajo de importantes artistas foráneos, de la cual son testimonio numerosos retablos y tablas sueltas que se conservan en las iglesias y museos de la zona, especialmente en el de la Colegial. Además también actuaron al menos dos talleres anónimos en Langa y Retascón. Por fin, se conservan numerosas obras importadas fuera de la comarca. Todo ello convierte al valle del Jiloca en un excelente observatorio de la pintura gótica sobre tabla.

De estilo sienés o italogótico y de finales del siglo XIV es el retablo de San Miguel, procedente de la Iglesia del mismo nombre, y que podemos contemplar en la capilla de San Miguel de la Iglesia de Santa María de los Corporales.

Varias tablas darocenses se encuadran en el denominado estilo internacional, introducido en Aragón por el zaragozano Juan de Levi. A discípulos suyos se ha atribuido un tríptico dedicado a Santa Bárbara, San Bernabé y Santa Apolonia, conservado en el Museo Colegial.

El broche final de la pintura gótica aragonesa lo constituye el periodo 'hispano flamenco', caracterizado por un mayor naturalismo gracias a la difusión de la pintura al óleo. Su máximo representante, el cordobés Bartolomé Bermejo, trabajó en la ciudad de Daroca entre 1470-1474 y 1477. En el Museo Colegial se conservan piezas sueltas de un retablo de Santa Engracia, obra suya. Su influencia en los pintores de Daroca y su comarca fue enorme. Bajo su influjo se realiza el retablo de Lechón y el de San Martín, conservado en el Museo colegial de Daroca. Otro importante pintor de este periodo, Juan de Bonilla, se encargará del retablo de Huesa del Común y de San Blas de Torralvilla.

En las cercanías de Daroca, se conservan también estupendos retablos en: Bello, Torralba de los Sisones, Odón, Villalba de los Morales, Bueña, Lechón, Pozuel del Campo, Caminreal y Cutanda. Pero las mejores obras del gótico sobre tabla las encontramos en el Campo Romanos, destacando:

  • Retablo mayor (Villarroya del Campo), ubicado en la iglesia parroquial, compuesto por restos de varios y de diferentes pintores; la parte principal está dedicada a la Virgen María
  • [[Retablo de la Virgen María (Villadoz) pintado en la iglesia parroquial en 1478 por Juan de Boniella y Miguel Ximénez.
  • Banco del altar mayor (Lechón): De gran valor artístico es un banco colocado en el altar mayor de Lechón con varios santos pintados probablemente por un seguidor de Bartolomé Bermejo.

Gótico tardío

Una primera etapa de las Iglesias conservadas sería la correspondiente a las levantadas en época renacentista, la segunda mitad del siglo XVI y principios del XVII. La perduración del gótico en las bóvedas es lo habitual. Se construyen iglesias con unas características especiales, incorporando novedades renacentistas, fundamentalmente en las portadas, ventanas y arcos de las capillas. A este tipo de construcciones se las denomina en la época como hechas “al moderno” frente a las levantadas “al romano” que están influenciadas por las corrientes renacentistas italianas.

En estos templos se sigue utilizando un modelo tradicional de Iglesia, de origen levantino. Se trata de edificios de sillería y mampostería, de una sola nave, capillas entre los contrafuertes y ábside poligonal, que se cubren con bóvedas de la crucería estrellada propia del siglo XVI. Los arcos de las capillas laterales suelen ser de medio punto abiertos a la nave central. El coro está a los pies, en alto. La entrada se realiza habitualmente por el lado sur, o de la Epístola, a través de un pórtico.

Un elemento que aparece nombrado con gran frecuencia en la documentación es el pórtico de entrada. A veces era un espacio abierto, bajo una bóveda de crucería (Rubielos de la Cérida) o con casetones renacentistas. Este espacio correspondía a una capilla lateral. Esta localización exigía, en ocasiones, la colocación de un cancel para crear un ámbito aislante. Otras veces fue cerrado por una nueva puerta exterior alineada con la fachada. De esta manera queda el espacio entre ambas puertas sin que la nave pierda capacidad (Bello). El pórtico tuvo un uso variado: cementerio, lugar de reunión del Concejo o almacén. Las actuales portadas laterales presentan modelos diferentes. Unas son manieristas (Odón, Torralba, etc.). Otras fueron inutilizadas y se abrió una nueva a los pies del templo (San Martín del Río, Fuentes Claras, etc.).

La iluminación era directa a la nave a través de las ventanas que estaban sobre los arcos de las capillas laterales. Con frecuencia sólo estaban abiertas las del lado sur y esto originaba una pobre iluminación. Aunque se habla de vidrieras en algún caso, lo habitual era que se cerraran con alabastro o vidrio. Incluso en alguna ocasión se habla de colocar encerados en las ventanas, es decir, un lienzo o papel con cera que impidiera el paso del aire. También podía haber alguna ventana u óculo en el coro para dar luz a los cantores. En cualquier caso la pobre iluminación es lo habitual.

A esta tipología de Iglesia pertenecen las Iglesias de:

Otras han sufrido bundantes modificaciones (Luco de Jiloca, Tornos), Ojos Negros o los efectos de las Guerras Carlistas (Monreal del Campo).

La mayor parte de estos templos se levantaron en la segunda mitad del siglo XVI, especialmente a finales de esa centuria. En Tornos y Odón su construcción se interrumpió y no se acabaría sino a comienzos del siglo XVIII, momento en el que se procedió a una redecoración con estucos barrocos de su interior. Pero su estructura es la tradicional del gótico que, como se ve, perduró bastante.

Este tipo de templos se mantuvo en los conventos de la comarca, incluso en los levantados a finales del siglo XVII, en época barroca. También se mantiene en la ermita de la V. de los Navarros de Fuentes Claras, reformada a finales del XVII o principios del XVIII.

Un caso singular es el de la iglesia de Calamocha. Se empezó a construir a partir de 1548 en el estilo gótico propio del siglo XVI, pero con bastantes diferencias con el modelo anterior. Por una parte la cabecera se adapta a un torreón previo. Por otra el espacio se distribuye en tres naves de parecida altura, acercándose al modelo de las Iglesias de planta de salón o hallenkirche, como publicó Ernesto Arce Oliva. En la segunda mitad del siglo XVIII se le añadieron tres tramos similares a los primitivos, lo que constituye un caso único de perduración del gótico en la zona.

Simultáneamente a algunas de estas Iglesias, a partir de 1601 se comenzó a construir, en ladrillo y ya en estilo barroco, la de Cutanda, Villa cuyo Señor era el Arzobispo. Se trata sin duda de uno de los primeros templos barrocos. El hecho de que se construya en ladrillo y no con la habitual mampostería, así como lo temprano de su construcción le otorgan un valor especial.

Los años centrales del siglo XVII apenas presentan templos en obras. La crisis se extendió por el territorio y no será hasta el último tercio del siglo cuando presenciemos de nuevo una actividad constructiva en las Iglesias y Ermitas, pero ya en estilo barroco.


Bibliografía

  • Mañas Ballestín, Fabián (1980): Pintura Gótica en Daroca. Daroca, Ayuntamiento [Texto completo]
  • Mañas Ballestín, Fabián (1985): Arquitectura Religiosa. Daroca, Ayuntamiento[Texto completo]
  • Mañas Ballestín, Fabián (1996): "La escuela de pintura de Daroca: documentos para su estudio (1372-1537)", El Ruejo. Revista de Estudios Históricos y Sociales, 2 (1996) pp. 33-92.