Demografía

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La demografía es la ciencia que tiene como objetivo el estudio de las poblaciones humanas y que trata de su dimensión, estructura, evolución y características generales, considerados desde un punto de vista cuantitativo. La demografía histórica sitúa esos análisis en el marco de la evolución histórica.

Recuentos de familias/población (a partir del año 1857 en habitantes)
Año 1373 1495 1646 1713 1745 1771 1797 1848 1857 1940 1980 2004
Maluenda 1794 1241 1020
Daroca 437 521 3819 2560 2155
Báguena 99 62 170 136 300 302 290 234 1205 1526 773 416
Calamocha 95 104 135 220 360 371 341 350 1838 2189 3189 3373
Monreal del Campo 38 26 97 180 253 284 212 379 1687 3578 2518 2391
Ojos Negros 62 75 108 135 212 289 1888 1029 531
Santa Eulalia del Campo 2887 1919 1154
Cella 3834 3218 2816

La evolución demográfica no es lineal ni afecta a todos los municipios de la misma manera. Los condicionantes y recursos económicos suelen influir, pero también la predisposición e iniciativa de los vecinos y su forma de afrontar los retos que impone el devenir histórico.


La Edad Media

A comienzos del siglo XII las tierras del valle del Jiloca se encontraban muy despobladas, pues la población musulmana debió huir ante el avance de los frentes. La repoblación con comunidades cristianas fue inmediata a la Reconquista, quedando algunas bolsas de mudéjares en Daroca, Burbáguena y Villafeliche. A comienzos del siglo XIII se fundan numerosos lugares, la mayor parte de ellos simple alquerías.

A principios del siglo XIV el valle del Jiloca debió llegar a su plenitúd demográfica: apenas quedan vacíos demográficos y la estructura municipal se encuentra consolidada. A partir de este momento la roturación de nuevas tierras ha llegado al máximo y la estabilidad social empieza a tambalearse.

La peste negra de 1348 desencadenó una profunda crisis demográfica que ya se venía arrastrando desde comienzos de siglo. Algunas alquerías perdieron casi toda su población, como Gascones, cerca de Calamocha. La guerra contra Castilla (1356-1369), a mediados del siglo XIV, vino a complicar la situación, pues los castellanos arrasaron en los primeros años toda la zona fronteriza. Muchas de las aldeas que se cintan a comienzos de siglo ya no aparecen tras la guerra de los Pedros. Las pérdidas demográficas en el siglo XIV fueron enormes.

Entre finales del siglo XIV y las primeras décadas del XV el valle del Jiloca ganó población, pero el movimiento demográfico fue diferente según las zonas. La recuperación demográfica no pudo consolidarse, pues nuevas epidemias, hambres y guerras sacudieron al territorio durante el siglo XV, perdiendo nuevamente población. A finales de la Edad Media la población del valle del Jiloca era muy inferior a la que tenía en 1373, año en el que se realiza el primer censo en la Comunidad de Aldeas de Daroca.

El crecimiento del s. XVI

En la segunda mitad del siglo XVI encontramos unas tasas de natalidad en el valle del Jiloca del 32 por mil, un poco más bajo de lo que encontramos en otros lugares de Aragón y España. Las escasas crisis de mortalidad, mucho menos virulentas que en la centuria anterior, y la expansión de la agricultura, con abundantes tierras todavía en estado natural, favorecieron un incremento suave de la población del valle del Jiloca.

A pesar del crecimiento generaliado de la población se han documentado algunas crisis demográficas muy violentas, como por ejemplo:

La crisis del XVII

La crisis del seiscientos se retrasó en el valle del Jiloca. Durante las dos primeras décadas del siglo XVII se produce un importante aumento de la natalidad, con tasas del 40-45 por ciento. A partir de la tercera década se entra en una aguda y prolongada crisis, especialmente grave en los años centrales del siglo, con tasas de natalidad de apenas 20-25 por mil.

La expulsión de los moriscos de Daroca, Burbáguena y Villafeliche causó una verdadera sangría en la comarca, perdiendo por este motivo en el año 1610 a un total de 2.720 habitantes.

La mortalidad, agravada en varios años por las epidemias de peste, agravó la situación, provocando una disminución o estancamiento generalizado de la población. Hubo algunas excepciones, como Monreal del Campo, que alcanza en la segunda mitad de la centuria el crecimiento relativos más alto de su historia.

Fueron numerosas las crisis agrarias que sufrió el valle del Jiloca, consecuencia de sequías, plagas de langostas o lluvias torrenciales. Las peores crisis demográficas se sufrieron en los años:

  • Peste de 1599-1601. Localidades afectadas: Daroca, Burbáguena y Manchones.
  • Hambruna de 1606-1608. Localidades afectadas: Daroca
  • Año 1611. Localidades afectadas: Báguena, Burbáguena
  • Hambruna de 1614-1616. Localidades afectadas: Daroca, Manchones, Burbáguena, Langa y Berrueco.
  • Años 1621-22. Localidades afectadas: Daroca
  • Años 1626. Localidades afectadas: Burbáguena, Daroca
  • Peste de 1630-31. Localidades afectadas: Báguena, Daroca y Berrueco.
  • Hambruna de 1635-37, Localidades afectadas: Báguena, Burbáguena, Daroca, Manchones y Langa.
  • Peste de 1647-1652. Localidades afectadas: Báguena, Monreal
  • Hambruna de 1660-1662. Localidades afectadas: Calamocha,Daroca
  • Tifus de 1669. Localidades afectadas: Báguena, Calamocha
  • Hambruna de 1683-1685. Localidades afectadas: Báguena, Calamocha, Daroca, Manchones
  • Año 1693. Localidades afectadas: Báguena, Burbáguena, Daroca
  • Año 1699. Localidades afectadas: Báguena

La expansión del siglo XVIII

Durante el siglo XVIII la natalidad experimentó un fuerte crecimiento, situándose en torno al 39-45 por mil, un valor muy similar al que encontramos en el resto de Aragón y España. Este crecimiento fue debido, en primer lugar, a la desaparición de las sobremortalidades, pero también a la expansión del terreno cultivable, continuando con las tendencias observadas en el siglo anterior, y a la difusión de nuevos cultivos agrícolas mucho más rentables, como pueden ser el azafrán en el secano y el cáñamo en el regadío.

Las crisis de mortalidad, aunque frecuentes, fueron menos violentas que en el siglo anterior, suavizadas por un nuevo proceso de roturación, que permitió un incremento de los alimentos. Las epidemias y crisis de mortalidad más violentas se produjeron en los siguientes años:

  • Años 1706-07. Localidades afectadas: Báguena, Calamocha, Daroca
  • Hambruna de 1710. Localidades afectadas: Báguena, Burbáguena, Calamocha, Daroca, Manchones, Langa y Fombuena.
  • Años 1716-17. Localidades afectadas: Calamocha
  • Año 1724. Localidades afectadas: Calamocha
  • Años 1730-31. Localidades afectadas: Calamocha
  • Hambruna de 1738-1739. Localidades afectadas: Báguena, Calamocha, Manchones, Berrueco y Fombuena.
  • Año 1745. Localidades afectadas: Calamocha
  • Hambruna de 1748-1749. Localidades afectadas: Báguena, Burbáguena, Calamocha y Fombuena.
  • Año 1765. Localidades afectadas: Báguena, Burbáguena
  • Hambruna de 1766-1767. Localidades afectadas: Berrueco, Burbáguena y Manchones.
  • Año 1771. Localidades afectadas: Burbáguena

La crisis de finales del XVIII y comienzos del XIX

Esta tendencia alcista se vio frenada hacia 1780 con un importante bajón de los nacimientos, documentados en Langa del Castillo y Burbáguena, coincidiendo con un largo período de malas cosechas. Han sido mucho los autores que han destacado la profunda crisis económica y demográfica que se extiende por la provincia turolense (posiblemente por toda la zona montañosa del Sistema Ibérico) desde 1780, acentuándose con la difusión de epidemias de “terciarias” en 1785-86 y complicándose posteriormente con la guerra de la Independencia y las guerras carlistas.

No fue solamente una crisis agrícola, relacionada posiblemente con la bajada de los precios del cereal y del cáñamo, sino que también se extendió por los sectores mercantiles e industriales, desapareciendo todos los pequeños talleres manufactureros de la comarca (lavaderos de lana, martinetes de cobre, etc.).

El siglo XIX se inicia con una profunda crisis de subsistencia, producto de las malas cosechas. A partir de 1806 y durante todo el primer tercio la natalidad se recuperó, situándose entorno al 45-51 por mil, pero muy castigada por las numerosas crisis de mortalidad que aparecen en las últimas décadas del XVIII y principios del XIX:

El crecimiento de la segunda mitad del siglo XIX y primeras décadas del XX

A partir de mediados del siglo XIX cambia el modelo demográfico antiguo, disminuyendo bruscamente la mortalidad y, en menor grado, la natalidad. La imposición del modelo de crecimiento moderno permite un incremento sustancial de la población, multiplicándose en muy pocos años los habitantes del valle del Jiloca.

Este periodo de cerca de un siglo, entre 1850 y 1940, se caracteriza por ser la mayor fase de expansión demográfica, sin parangón en otros momentos de su historia, ya que en los siglos anteriores los ritmos de crecimiento fueron mucho más lentos e incluso se producían regresiones demográficas debido a algunas crisis de mortandad producidas por epidemias o a las periódicas subsistencias.

La evolución de la población del valle del Jiloca sigue creciendo en las primeras décadas del siglo XX hasta alcanza su máxima cota en el censo de 1930, una década más tarde que el resto de las comarcas turolenses. Sin duda, el sostenimiento se debe a la potencialidad agrícola/industrial, gracias al cereal, azafrán y, sobre todo, a la remolacha, y a la riqueza minera.

Aunque ya no tienen la virulencia de los siglos anteriores, todavía podemos documentar varias crisis de mortalidad que azotaron a los puelos de la comarca:

  • Años 1863-1664. Localidades afectadas: Calamocha
  • Años 1867-1868. Localidades afectadas: Calamocha
  • Cólera morbo de 1885. Localidades afectadas: Calamocha

La despoblación del siglo XX

Después de la Guerra Civil la población incia un lento descenso que se prolonga hasta nuestros días, acentuado en algunas coyunturas económicas. La mecanización del campo origina un importante despido de fuerza de trabajo que se ve obligada a recurrir a la emigración hacia los polos industriales de las ciudades. Es necesario destacar también el papel que juega la emigración a Europa, propicia la formación de un pequeño capital, que en un principio sirve para la compra de tierras y la renovación del caserío, pero que más tarde es el potencial preciso para instalar en la ciudad un pequeño negocio, generalmente un comercio de alimentación o un bar.

El desmantelamiento de las minas de hierro de Sierra Menera y de la azucarera de Santa Eulalia en la década de 1980 desatan otra fuerte corriente migratoria, la directa del cierre industrial y la indirecta por el abandono del cultivo de la remolacha, amén de un importante número de puestos de trabajo indirectos.

El abandono del mundo rural no afectó a todos los pueblos por igual. Cella, Monreal del Campo, Calamocha y Daroca reúnen casi la mitad de la población del valle del Jiloca. Se trata de municipios cuya funcionalidad se asemeja al de una agrociudad por los servicios que prestan a los pueblos rurales cercanos. El resto del valle sufre una profunda despoblación territorial. Este factor sumado al anterior lleva a una preocupante conclusión: poca población y muy desigualmente distribuida, que se traduce en una desestructuración territorial insoportable.

Esta evolución demográfica tiene consecuencias fatales para el territorio, pues no sólo estamos ante una importante pérdida de población sino que se está produciendo una arriesgada desertización, como lo prueba que la densidad de población en el conjunto comarcal es de 7h/Km2, cuando en 1960 era más del doble. Por otra parte, la desaparición de la población y el subsiguiente envejecimiento originan abandono de tierras de cultivo por envío a barbecheras o pastizales.

Bibliografía

  • Corral Lafuente, José Luis (1987) La Comunidad de aldeas de Daroca en los siglos XIII y XIV: orígenes y proceso de consolidación. Institución Fernando el Católico.
  • Martí, José Sancho (1981): "Situación demográfica de la comarca de Calamocha", Geographicalia, ISSN 0210-8380, Nº 9, 1981, pags. 11-110. [Descargar texto]
  • Mateos Royo, José Antonio (1997): Auge y decadencia de un municipio aragonés: El concejo de Daroca. Daroca, Centro de Estudios Darocenses.
  • Parrilla Hernández, Antonio Manuel (1988): "Estudio demográfico del Jiloca Medio: Calamocha 1650-1850, en Rev. Zurita, 57. P. 105-128. [Texto completo]
  • Tello García, Ana María (1988): "Aproximación a la demografía de la villa de Calamocha en el siglo XIX", Xiloca, nº 1, p. 101-127 [Texto completo]