Blancas

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Situada en una llanura en la parte izquierda del valle del Jiloca, entre las estribaciones de Sierra Menera y del Campo de Bello como una prolongación de la paramera de Molina, en la vía romana que une esta ciudad con Calamocha. Pertenece a la provincia de Teruel, actual comarca del Jiloca.

En la Edad Media y Moderna, hasta el siglo XIX, formó parte de la antigua Sexma del río Jiloca, en la Comunidad de Aldeas de Daroca.

Los blanqueses o blanqueños, cariñosamente conocidos con el apelativo de patirroyos, a comienzos del siglo XX eran 850 habitantes, hoy al cabo de cien años son 196. Hay escuela unitaria con 9 alumnos atendidos por un maestro, que en días alternos se desplazan en autobús a Monreal del Campo. Cuenta con Hogar y Centro Social que atiende la Mancomunidad del Jiloca y la asistencia médica depende también de Monreal.

Describe Pascual Madoz en 1845 a Blancas como "terreno de mediana calidad y secano; hacia el O. hay un monte carrascal y rebollar, una dehesa boalar y un prado cerrado que en invierno se arrienda para los ganados, y pasado el día de Santa Cruz de Mayo sirve para las caballerías de labor; en todo el término abunda mucho el esparto, el cual labran los vecinos y espeden por los pueblos inmediatos".

Medio natural

Parameras cultivadas

En el sur de Blancas se localiza una extensa paramera que se extiende por todo el pie de las sierras Menera y de Caldederos hacia los márgenes de la depresión de Gallocanta. Está formada por los restos de una antigua superficie de erosión nivelando calizas y dolomías del Cretácico superior, que quedan parcialmente recubiertas por materiales detríticos, principalmente conos y glacis cuaternarios del piedemonte de Sierra Menera. Al norte de esta localidad, una parte de la paramera, de unas 2.500 hectáreas, que fue deforestada para usos agrícolas, alberga una interesante fauna esteparia, por lo que ha sido declarada ZEPA, destacando especies como sisón, alcaraván, ortega, alondra de Dupont, calandria, terrera común y algunas rapaces como halcón peregrino y águila real.

Destaca también el mirador del Alto del Campanar, desde el que se pueden observar algunas sabinas albares de gran porte, como la llamada sabina de Blancas, o la zona de la ermita de la Virgen de la Carrasca, donde se ha instalado una mesa de interpretación sobre el paisaje de estas parameras.

Existen algunas simas y cuevas en el término municipal, como la de Losares.

Demografía

Madoz a finales del siglo XIX concede 115 casas, 90 vecinos y 396 habitantes; en 1857 eran 651 y 796 en 1877. Alcanzó la máxima población en 1930, con 1059 habitantes.

Variación demográfica del municipio entre 1990 y 2004
Año 1900 1910 1920 1930 1940 1950 1960 1970 1981 1991 2001 2004
Habitantes 859 921 965 1059 1011 932 793 434 330 243 179 171

Además de la propia localidad, la población residía en masadas y caseríos cercanos. En los censos de los años 1860, 1887, 1920, 1940 aparecen los siguientes asentamientos humanos dispersos:

Algunos datos de su Historia

Los restos más antiguos son de la etapa ibera en los yacimientos de Los Villares y Las Villarizas. Los árabes dejaron su impronta en la fuente del Charaiz, en los cimientos del castillo que datan del siglo XI y que luego se reconvirtió en la iglesia.

Liberada de los musulmanes por Alfonso I en 1124, en 1142 se incorporó a la Comunidad de Daroca como aldea de realengo en la sexma del Río Jiloca, pertenecía al obispado de Zaragoza y arciprestazgo de Daroca. Al desaparecer en 1834 esta comunidad de aldeas, como municipio independiente se incluyó judicialmente en el partido de Calamocha.

En 1205 el obispo de Zaragoza Raimundo de Castrocol, asignó el pago de rentas y diezmos que Blancas y otras aldeas debían efectuar a la iglesia de San Miguel de Daroca. A finales del siglo XVI se pagaban décimas y colaciones al Hospital de Nuestra Señora de Gracia de Zaragoza.

Se tienen referencias no del todo documentadas de la presencia de caballeros de la Orden de San Salvador (Monreal del Campo), que posiblemente erigieron en Blancas un hospital y convento.

Consta que en 1220 el rey Jaime I residió un tiempo en Blancas, concretamente en el palacio que luego sería de la familia Estachería, cuando combatía en Albarracín a Pedro de Azagra, allí firmó diversos documentos.

En 1301 una orden de Jaime II eximía a los vecinos de Ojos Negros y Pozuel de pagar las peitas durante cuatro años, a condición de que su importe se invirtiera en la reparación de Blancas para protegerla de las invasiones castellanas. Las guerras con los castellanos de nuevo asolaron la localidad, pues en 1333 se repitió la exención del pago de estos impuestos. Todavía en 1356 las tropas de Castilla que llegaban de Molina destruyeron otra vez esta y otras localidades, de ahí que en 1362 Pedro IV ordenará el abandono del pueblo al no poder defenderlo, sin embargo los blanqueses permanecieron en el mismo hasta su total reconstrucción quedando como nombre definitivo del mismo Blancas.

En 1417 visitó la localidad Alonso V de Aragón cuando se dirigía a Teruel procedente de Calatayud. En 1452 el capitán general de Aragón Martín de Lanuza organizó la defensa de la zona sobre Pozuel, Blancas., Peracense, Ródenas y Cella.

Hay constancia de que vecinos de Blancas intervinieron en las guerras carlistas junto a los generales Cabrera y Marco de Bello, lo mismo que en la de la Independencia hasta que en 1811 fueron expulsados los últimos franceses del lugar. En esta última etapa se supone que desaparecieron los archivos municipales y parroquiales, lo que motivó las dificultades para reconstruir la historia de la localidad. En la pasada guerra civil, en general los blanqueños lucharon en el bando del general Franco.


Hoy existen varias casas solariegas con escudo armero de piedra en su portada, como recuerdo de los antiguos linajes que habitaron en Blancas. El escudo del municipio es "de plata con castillo de su color, superado de una cruz latina, también en plata, de sable. Se timbra con corona real cerrada".

Este escudo aparece ya en 1876 entre la documentación existente en el Archivo Histórico Nacional, aunque nada se sabe de su antigüedad, si bien la cruz procedería del origen templario, el castillo por su condición fronteriza con Castilla, y la corona como aldea de la Comunidad de Daroca de dependencia real. No existe bandera distintiva de la localidad.

Patrimonio arquitectónico

Entre la arquitectura religiosa de Blancas merece especial mención la Iglesia de San Pedro Apóstol, construida sobre los restos del antiguo castillo ha sufrido con el tiempo diferentes reformas, especialmente en los siglos XVI y XVII.

Las diversas ermitas del lugar muestran el fervor religioso de los blanqueses: Virgen de la Carrasca, Virgen de los Dolores, Virgen del Carmen y San Pascual Bailón.

Se quejaba el profesor Santiago Sebastián de la merma en el patrimonio artístico de Blancas y, especialmente, de la venta del tríptico de la Virgen de la Carrasca y de la Virgen de la Misericordia a la colección Plandiura.

Marcando el inicio o los cruces de caminos se encuentran en el término cuatro peirones, y todavía hubo un quinto dedicado a San Pascual Bailón junto a su ermita. El más vistoso es el de San Roque, al inicio del camino de Carrodón hacia Caraiz, que el 16 de agosto es visitado por los cofrades quienes el pasado año levantaron en las inmediaciones una pequeña ermita bajo la misma advocación.

La arquitectura civil más interesante de la localidad es la conocida como Casa Grande. Otra vivienda, hoy muy transformada, es la de los Valenzuela, así como el Ayuntamiento

En lo que respecta a la arquitectura del agua, el abastecimiento en Blancas, al igual que sucede en la paramera o en toda la Cuenca de Gallocanta, era un auténtico problema. Para solucionarlo, se construyeron numerosas fuentes, pozos y aljibes, algunos con unas trazas constructivas muy interesantes: las fuentes del Charaiz y fuente de los tres caños, el conjunto de pozos y el aljibe.


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Existe un inventario de patrimonio inmueble más amplio elaborado por el Centro de Estudios del Jiloca en el año 2006, que se puede consultar directamente online o solicitando un Dvd a la Comarca del Jiloca.

Ayuntamiento y Municipio. La administración local

Archivo:Ayuntamiento blancas.jpg
Antigua Casa Consistorial de Blancas

El Concejo o Ayuntamiento de Blancas tuvo su origen en la Reconquista, apareciendo citado por primera vez en el año 1205. Desde el siglo XIII formó parte de la Comunidad de Aldeas de Daroca. En 1834 es integrado como Ayuntamiento en el Partido judicial de Calamocha y en la provincia de Teruel. En 1990 se incorporó a la Mancomunidad de Municipios del Jiloca y, tras su disolución en 2003, a la Comarca del Jiloca.

Toda la documentación del Ayuntamiento se guarda en el Archivo Municipal de Blancas.

Además del Ayuntamiento, podemos destacar otras instituciones públicas:

El Asociacionismo. La sociedad civil

Como sucede en el mundo rural y, especialmente, en los pequeños pueblos, la mayor parte de las agrupaciones de vecinos tienen un carácter religioso: Hermandades, cofradías, etc. La asociación religiosa principal es la Parroquia de San Pedro, que agrupa a todos los fieles de la localidad. Sin embargo, a lo largo de la historia se podrían destacar otras:

Encontramos también algunas comunidades de regantes, sociedades, cooperativas y grupos sindicales relacionados con el trabajo agrícola y ganadero.

El movimiento asociativo es más débil, aunque se pueden destacar las siguietnes agrupaciones:

Linajes y personajes

En la localidad de Blancas han tenido solar varios linajes aragoneses:

  • Los Valenzuela dieron en Blancas diversos descendientes importantes de Bartolomé de Valenzuela, infanzón en 1647. En el padrón de infanzonía realizado en Daroca en 1737 en Blancas encontramos a Félix Buena y Ventura Salvador, y en 1787 figuran José Salvador, Dionisio de Valenzuela, José de Valenzuela, Félix Salvador de Esplugas y Calvo, Juan de Valenzuela Vidal y Thomás de Valenzuela Vidal.
  • La famosa familia linaje de Marco de la vecina localidad de Bello tiene asimismo su origen en Blancas, donde nació en 1562 Dionisio Marco Sebastián que por matrimonio pasó a residir a Bello.
  • Los Linaje de Dolz de Castellar, originarios de Navarra, residieron en la Casa Grande hasta el s. XVIII. Igualmente destacado fue Félix Salvador, doctor por la Universidad de Zaragoza, militar y Justicia Mayor de Aragón.

Sin embargo, los dos escudos que se conservan en la localidad no pertenecen a ninguno de estos linajes, desconociéndose de momento su adscripción:

Amplio ramillete de blanquenses han realzado la historia aragonesa y española a lo largo de los tiempos, y en variados campos como religión, literatura, ciencia y, sobre todo, milicia. Los más destacados proceden de la familia Estachería, ubicada en Blancas desde los inicios del s. XVI:

Destacados militares lo fueron también

Entre los religiosos recordar a

  • Juan García Perea, también conocido como Fr. Juan de la Madre de Dios calificador del Santo Oficio en Méjico
  • Juan Manuel Sánchez deán de Gandía y canónigo de Valencia;
  • Demetrio Sanz Jorcano canónigo de Albarracín y alférez capellán del cuerpo de aviación;
  • Juan José Valenzuela Marco, teniente coronel capellán y cruz de plata de San Hermenegildo, y
  • Fr. Plácido Tejada, franciscano que promovió la portada y la prolongación del templo parroquial.
  • Por su facilidad para la oratoria sagrada y su entrega misionera destacaron en distintas épocas Bernardino Hernández, Adolfo Paricio López, Modesto Jorcano Rubio, Anselmo Sánchez Prieto, Alejandro Aparicio Martínez, Pedro Cantín Saz, Pascual Martín Rubio, etc.
  • Marzo Martín, Carlos, canónigo liberal


No menos importante fueron los que destacaron en el campo de la ciencia y la literatura, entre ellos

En fechas más recientes tenemos a

  • Virgilio Valenzuela Foved fundador del Instituto de Estudios Oscenses, catedrático del instituto de Huesca, comisario de excavaciones arqueológicas, académico de la Historia, presidente de la Comisión de Monumentos Arqueológicos y delegado provincial de Bellas Artes, es autor de importantes libros de arte e historia;
  • El doctor Manuel Fernández Arraiza autor del texto citado "Blancas y su Virgen", gran trabajo de investigación que ha servido de cimiento a posteriores trabajos sobre su historia.
  • También la importante labor del maestro Francisco Lacueva Gresa y de su esposa María Casas Sánchez que durante 40 años, en la primera mitad del s. XX, intervinieron activamente en la vida cultural de la localidad.
  • El poeta Benedicto Lorenzo de Blancas que cambió su segundo apellido, Fernández, en homenaje a su lugar natal, miembro del grupo zaragozano Niké junto a los hermanos Labordeta y otros importantes poetas aragoneses.
  • La pintora y escultora Nieves Corella,
  • El poeta y autor de teatro infantil José Perea Rubio, y a
  • Javier Valenzuela Recio autor de la obra dedicada a "La Virgen de la Carreas en el lugar de Blancas".

Fiestas, costumbres y gastronomía

Baile calle Estrechería. Años 20-30

Las fiestas más populares de la localidad son las siguientes:

  • Las fiestas mayores son en honor de la Virgen de la Carrasca, desplazadas de septiembre al tercer fin de semana de agosto y haciéndolas coincidir con San Roque, como patrono de la localidad. Para festejar a San Roque hacen carreras de pollos, comida de huevos y vino después de la procesión al peirón de su advocación donde se reparten cañamones.
  • Las hogueras se hacían para Santa Lucía (13 de diciembre) y San Antón (17 de enero), en éste último era cuando se hacía la bendición de los animales en su peirón.
  • San Blas y Santa Águeda se han celebrado en Blancas con bendición de pan, bollos, rosquillas y tortas para la gente, y algo de pienso para los animales. En la actualidad las mujeres de Blancas celebran a la santa con una fiesta para ellas.
  • Durante el carnaval muchos eran los que se disfrazaban con trajes viejos de casa, alguno de militar, ... Y muy recordadas son las meriendas de carnaval.
  • Entre las celebraciones de Semana Santa en Blancas destaca el canto de la Pasión (el reloj de la Pasión de Cristo), que se hacía el día de Jueves Santo, en el contexto de la procesión de la tarde-noche a la ermita de la Virgen de los Dolores.
  • El día de la Cruz de Mayo que antes se celebraba el 3 de mayo hoy se ha pasado al sábado más cercano del mismo mes. Se realizaba la bendición de términos y es una tradición que cambió de lugar de celebración en los años 60 del pasado siglo.
  • Las rogativas de mayo, dejaron de celebrarse. Se realizaban todos los sábados del mes de mayo a la ermita de la virgen de la Carrasca, por la mañana bien temprano y rezando las letanías de los santos en latín. Siempre que había sequía se imploraba a la virgen y se realizaba un novenario a la virgen.
  • Una costumbre popular de Blancas era el canto de las auroras en las madrugadas de los días de fiesta.
  • La víspera de San Juan los mozos que quintaban ese año ponían "el pimpollo" o mayo en la plaza, además de poner enramadas a las mozas o sanjuanarse antes del amanecer.
  • Las fiestas de San Roque duraban dos días, San Roque y la abuela (15 y 16 de agosto), estos días era cuando más se bailaba el "baile del pollo".


Se mantiene la tradición de las Suertes con el reparto de las tierras comunales cada seis años entre quienes las trabajan, y la Consagración que hacen ante la imagen de la Virgen de la Carrasca los recién casados.La falta de niños ha deslucido la procesión del Corpus Christi donde antaño salían aquellos que habían tomado ese año la primera comunión, y se hacían paradas ante sencillos altares que decoraban los vecinos de cada barrio con estampas y flores, como todavía hacen los vecinos de la calle del Sol.

Durante la época de azafranes (o zafranes) se realizaba la conocida como "Misa de zafranes", era los domingos a las 5 de la mañana.

La gastronomía es variada y basada en las características de la zona, a base de cordero según distintos guisos, todo lo que rodea a la matacía del cerdo con la conserva, fardeles o morteruelo, originales escabechados de gallo o de perdiz y, como no, el excelente jamón del terreno. Es típico en las vísperas de fiesta amasar y cocer en el horno madalenas, toñetes, mantecados o sabrosas tortas de chichorretas.

En lo que respecta a la música popular, según aparece recogido en el Archivo de música popular de ADRI, el matrimonio formado por Raimundo Izquierdo, el Ciego de Blancas, y Celestina, natural de Ojos Negros, cantaba por los pueblos de la zona un amplio repertorio de romances de cordel, durante los principios del siglo XX.

Su hijo Enrique Izquierdo, llamado igualmente el Ciego, fue un apreciado cantante, en especial de jotas; formaba dúo habitualmente con Emilio Paricio, el Colorao.

El legado romancístico del Ciego siguió vigente en el pueblo con el citado Emilio el Colorao y su hija. Además hubo joteros como Aurelio Moreno y los hermanos Fernando, Florencio, Eduardo y Pepe Rubio (llamados los Rinchos). Jesús y Tomás Sánchez, por su parte, fueron dos músicos de acordeón y batería, respectivamente, que actuaron juntos en las fiestas de varios pueblos.

Cofradías

La destrucción o extravío de los archivos y libros parroquiales impide conocer hoy algo de la importancia que en el pasado debieron tener sus cofradías, cuyo origen se situaría en torno a los siglos XV y XVI como en el resto de los pueblos de la comarca. Hay referencias a hermandades extinguidas como la de la Virgen del Rosario fundada en 1725, de Santa Lucía de 1853, asimismo debieron existir las de San Francisco, San Pedro, San Isidro y San Antonio.

Se mantiene en vigor la de la Vera Cruz o Sangre de Cristo y la de Nuestra Señora la Virgen de la Carrasca en la que se vertieron algunas de las anteriores. Entre otras tareas cobraban las Penas, cultivaban tierras de la hermandad, acompañaban y enterraban a los difuntos, atendían enfermos y pobres, etc. Sus estatutos se renovaron en 1954, y la revista "Atalaya" sirvió de boletín informativo. Tiene novenario, gozos y el himno que recientemente ha compuesto José Rubio. Los cofrades o penitentes de la Virgen lucen hábitos de diferente color (blanco, negro o morado) que se ponen en las procesiones a la ermita. Fundada en 1957, existe en Zaragoza una hermandad filial de la Virgen de la Carrasca de Blancas.

Durante la Semana Santa se reza el Via Crucis en la tarde del Viernes Santo por todo el término, concluyendo con la última estación en la ermita de la Virgen. Por la mañana se ofrecen los Dolores que parten de la ermita de la Virgen de esta advocación, en procesión en la que sólo participan mujeres, terminando en la de San Pascual. Antiguamente todos los viernes de cuaresma se rezaba un "setenario" con diversos cánticos religiosos.


Personajes populares

En la pequeña historia de cada pueblo que rara vez se escribe, encontramos siempre algunos curiosos personajes que por su interés tratamos de rescatar del olvido. Es el caso de sacerdotes como Modesto Jorcano Rubio, Alejandro Yuste o Julio Latorre Sánchez, estimados también por sus iniciativas sociales.La labor de algunos sacristanes debe asimismo reconocerse como los dos últimos que se recuerdan, José Marco y José Hernández, que tanto sabían de toques de campanas y de tradiciones religiosas. Fueron populares las curiosidades del Tío Ramblilla, constructor de pozos y pajares, o los último posaderos, los hermanos Epifanio y Herminio Sánchez, la barbería de Benigno Jorcano, la alpargatería de Bernardo Franco, o Jesús Hernández el carpintero. Todavía se recuerda la primera camioneta que hubo en el pueblo comprada por Esteban el tío Barrado.

Igual que los pueblos vecinos de Monreal y Torrijo, en Blancas ha habido mucha afición por la música, en especial por la jota que contó con un cantador de la talla de Conrado Valenzuela, asimismo premiado musícologo y acordeonista; Emilio Paricio Hernández, El Colorao, gran jotero que animó las rondas de Blancas durante medio siglo; igualmente recordar a cantadores como Patricio Rubio, Sebastián Gil, Pedro Fernández, Jesús Martín el Bolero, Gregorio Hernández tío Manolo, Concha Sanz, Eduardo Rubio, etc.

De la banda de música que animaba fiestas y romerías evocar a alguno de los últimos componentes como el director Ladislao Valenzuela y su hermano Conrado, el Tío Celestino, José Recio, Justo el Chato, tío Jorgito, Periquillo, Natalio y Leoncio de la Peña, Toribio, Gregorio el Relojero, etc.

Destacar a Teodoro Recio Fernández por su colección de materiales etnológicos que pacientemente ha ido atesorando a lo largo de toda su vida, y que hoy exhibe con orgullo junto al palacio de los Estachería.

También nombrar a Isidro Quílez, amante de su pueblo, que desde Barcelona,donde ha pasado su vida desde hace mucho, ha evocado con ilusión en diferentes Centros Aragoneses, la pasión por su pueblo y por sus gentes,por la jota y todo lo que hace referencia a Blancas. Casado con Montse Pardos,han sabido dar muestras de amor por estas tierras y trasmitirlas a su hija Raquel Quílez Pardos que actualmente está casada con José Luis Macaya Pascual y residen en San Cugat del Vallés y esperan a su hija Sofía que también recogerá el fruto de sus abuelos.

Leyendas

Como la aparición de la Virgen sobre las ramas de una carrasca a un joven pastor que apacentaba su ganado, informado Jaime I del suceso ordenó levantar allí mismo una ermita. Se cuenta también que el edificio original estaba orientado hacia Pozuel pero de tanta devoción como tenían por la Virgen de la Carrasca en Blancas la imagen se volvía milagrosamente hacia esta localidad, haciendo inútiles cuantos cambios se hacían para que mirara a Pozuel, por eso en la nueva planta se cambió el trazado dirigido a Blancas. Son numerosos los sucesos milagrosos que se le atribuyen en naufragios, incendios, accidentes, enfermedades y ante todo tipo de calamidades, de los que quedan todavía numerosos exvotos, cuadros, etc. Durante la guerra de la Independencia la imagen permaneció oculta en el tronco de una encina.

También se estima que el Cid cuando iba camino de Valencia pernoctó en el castillo de Blancas, como quiera que lo siguieran algunos jóvenes de Blancas, la partida de La Asomadilla toma el nombre por ser el lugar donde diariamente acudía el padre de uno de ellos para ver si regresaba.

No faltan relatos a cerca de los calabozos del antiguo castillo y hoy iglesia, donde encerraban a malhechores y estafadores.

Durante años se especuló con la existencia de un tesoro escondido en la cueva de Los Losares, lugar misterioso y secreto, hasta que en el primer tercio del s. XX un puñado de jóvenes valerosos se adentraron en su interior sin encontrar ni rastro del mismo. Se cuenta asimismo que un labrador aficionado al juego que compró una peseta de lotería, como resultase agraciado y en represalia por haber comprado tan poca cantidad arrojó al interior de esta cueva su mulo.

Era creencia general que el día de San Antón no debían trabajar los animales, pues sucedería alguna desgracia con ellos, ni siquiera salir de caza por igual motivo. Y a este santo se invocaban los ganaderos en los momentos de apuro de sus bestias.

Algunos recuerdan que en noviembre de 1930 tras caer una fuerte nevada un avión hizo un aterrizaje de emergencia en los llanos próximos a la famosa carrasca, un segundo aeroplano acudió en su ayuda y como consecuencia del barro ninguno de los dos pudo levantar el vuelo hasta quince días después, y eso con la ayuda de los vecinos.

También tuvo su miga la colocación del reloj en la torre en el mediodía del 27 de junio de 1907, por la terrible pedregada que cayó en todo el término que arruinó las cosechas así como la maquinaria del reloj. Por eso dicho año todavía es recordado por "el del pedrisco".

Tan buen andarín era el labrador Conrado que cuando salía al campo con sus mulas las tenía que esperar a la entrada de sus fincas un buen rato mientras llegaban detrás.


Bibliografía

  • Varios (1955): Blancas. Zaragoza, Imp. Práxedes Alonso [Texto completo]. Libro editado en recuerdo del desplazamiento de la Virgen de la Carrasca a Zaragoza en el 50 aniversario de la Coronación de la Virgen del Pilar.